Microrrelato: Historias a medias

La gente escribía canciones y poemas y novelas con sentimientos como aquellos. Aquellos que se desbordaban y amenazaban con quitarle el sentido y la razón a todo lo vivido. A desquebrantar los esquemas y darles un motivo diferente del cual resultaba impensable modificar tan simplemente.

Los ojos pesaban y las sonrisas se borraban a ratos. Las letras fluían y el sentido parecía ordenarse, aunque fuera en la imaginación. Había pensamientos sin desenredar, volaban por no encontrar un final…

Sentimientos que se habían camuflajeado con cientos de explicaciones y justificaciones que, si no se prestaba suficiente atención, tenían sentido. Pero no podía ser así. Vaguedad que funcionaba para burlar la realidad y la vivencia. No se sentía así. Había más.

Y ahora entendía que, nunca fue como creía haberlo vivido. Que la historia se entendía siempre dependiendo cómo y desde dónde se leía. Había sido una pseudo-asimilación y contención de algo que había decidido tolerar tiempo atrás… pero la historia ahora tenía más caras, era más compleja.

Había errores que parecían casualidad. Casualidades como intento de explicación de lo que no hace sentido en el interior… una negación del otro lado de la historia y la vivencia fuera de uno mismo. No existe la casualidad.

Quizá no habría final. O quizá el final era aceptar la pérdida de la espera de comprender todo y vivir con el hecho de que solo podremos ver nuestro lado de la historia, sin negar las otras caras, aún cuando éstas sean desconocidas. Aceptar vivir sin conocer el otro lado de las historias y el por qué de su conclusión.

-Blueberry

Microrrelato: La realidad no siempre encaja

Había vivido en la búsqueda de aquellos ojos que respondieran. Guiado con la idea insostenible de que algún día mirarían de vuelta. Creyendo, bastante convencido, de que el día llegaría y cambiaría todo. Y quizá así fue en algún punto, pero con el paso de los días y meses comprendió que no había sido en la forma que había imaginado. Porque la realidad no podía responder y satisfacer esos deseos narcisistas. Porque la realidad no siempre encaja. Y solo le quedaba pensar, ¿qué haría con todo lo que nunca pudo ser, con todo lo que dejó en sueños?

-Blueberry

Somos historias en proceso

Al final, somos las historias que somos capaces de narrar sobre nosotros mismos, sobre lo que hemos vivido y lo que nos ha tocado enfrentar. Sobre lo que han hecho de nosotros y hemos, o no, aceptado. Somos el resultado de la forma en que hemos llegado a entender nuestras vivencias subjetivas.

-Blueberry

Quizá basta releer(me)

Nos habíamos creído tan capaces de leer a las personas desde las primeras interacciones. Creímos entenderlos, explicamos su funcionamiento e incluso nos aventurarnos a dar cuasi-explicaciones.

Pero, como los libros, no había sido mas que una mera impresión vaga. Una introducción.

Las sutilizas nunca aparecen realmente hasta releerlos, hasta cachar las entre-líneas.

-Blueberry

Casualidad

No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asís.

Kundera

Microrrelato:

La historia comenzó a escribirse antes de existir. Las fantasías se fueron entrelazando en sueños y suspiros. Las miradas pusieron el punto final.

La negación había sido la introducción. La resistencia a la posibilidad, porque, ¿para qué adelantarse conociendo ya el final?

Se flexibilizó la posibilidad. El no saber cómo reaccionar lo entorpeció…

Lento. Los sentimientos se confundieron, no se encontraron palabras para ello. El final se adelantó.