Está bien no estar bien

Olvidamos que somos vulnerables, y eso está bien.

 
Somos seres humanos, y por naturaleza somos vulnerables, y reconocerlo está bien.

Sí, soy creyente de que siempre debemos encontrar la forma adecuada de superar las situaciones adversas: siempre habrá algo más, siempre habrá más formas, más pensamientos, más visiones.

Pero a veces, la realidad nos obliga a reconocer que no siempre podemos tolerar tanto en tan poco tiempo. Necesitamos un descanso, cerrar los ojos, respirar y aceptar que está bien no estar bien todo el tiempo. Reconocer que somos seres humanos, y con ello, viene la vulnerabilidad. Está bien reconocer que no siempre es fácil, que la realidad a veces duele y fatiga, fatiga mucho. Está bien reconocer que parece que el túnel pareciera no tener fin. Está bien reconocer la sensación de estar parado, sin ver la salida. Es de humanos reconocer ese dolor y la dificultad que podamos estar pasando, saber sentirlo y expresarlo.

Habrá cicatrices siempre. Y no hay nadie exento de ello. Algunas dolerán más que otras, algunas quizá se borraran con el paso del tiempo, otras permanecerán, sin dolor, pero como memoria. Las heridas no desaparecen al ignorarlas, sino al reconocerlas y cuidarse uno mismo, cuidarse en compañía. 

Está bien reconocer esas heridas, el dolor y la dificultad. Porque solo así podremos seguir adelante, y afrontar lo que sea que venga. Porque tengo la sospecha, que no hay nada en el universo que no podamos sobrepasar, por más doloroso e intenso que sea.

Está bien no estar bien todo el tiempo.





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Confundimos la autoestima con demasiadas cosas

Quien se esfuerza en demostrar el valor propio activamente en los otros, busca en la validación y reconocimiento externo, aquello que internamente no ha sido capaz de aceptar o reconocer. No hay necesidades de demostrar quien conoce su valor propio. Lo demás son máscaras.

Confundimos demasiadas cosas con una autoestima elevada. Creemos que el proclamarnos infinitamente felices, y mostrarnos eufóricos y sonrientes, significa directamente una gran confianza y seguridad. Creemos como seguros a quienes afirman continuamente sus cualidades, explícita y activamente, en el mundo, asegurando lo que consideran que son, buenos, increíbles, exitosos…

No, no, no.

Quizá, solo quizá, se trate de alguna máscara más. Una máscara que intenta demostrar tan intensamente algo que en fondo es difuso o casi nulo. Una forma barata de convencimiento del Otro sobre el valor propio.

Con el paso del tiempo, vemos sonrisas vacías y ruidosas, envidiándolas e incluso tratando de adoptarlas. Con el tiempo, escuchamos risas escandalosas, con gestos exagerados, tratando de darle veracidad al rol que no es más que una apariencia. Una forma de convencimiento…

Con el paso del tiempo, nos damos cuenta que, quien realmente está en paz consigo mismo, jamás tratará de exhibir a los otros sus cualidades. La seguridad no es bulliciosa ni exuberante, será más el estado interno de satisfacción, que no necesita ser validado por alguien más.

 

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-Blueberry

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El cambio viene del proceso interno

Decidir cambiar es una cosa. Quizá es el primer paso, pero el primer paso de un montón más.

Un cambio involucra el rompimiento de un patrón de comportamiento y pensamiento, el cual jamás es fácil. Involucra vernos a nosotros mismos, muy adentro, y ver aquellas partes que tratamos de ocultar. Un cambio no siempre es un proceso fácil, involucra compromiso, tiempo, e incluso dolor. Un dolor que siempre valdrá la pena.

Finalizar por completo una etapa e iniciar una nueva. Y eso, por más fácil y bonito que se escuche, no siempre es fácil es fácil.

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Blueberry

Divagando: Estás fragmentado

Estas completó. Lo sé. Todos lo estamos. Pero ello no lo es todo ni el final de esta historia.

Pasó el tiempo, y aquel contexto en el cual estabas dentro te llevó a separar, casi sin advertirlo, fragmentos de todo lo que te conformaba. Sin darte cuenta, aprendiste a mostrar fragmentos de ti, aquellos más favorables, admirables y positivos; fragmentos quiméricos que buscaban despertar una pseudoadmiración en los otros. Una imagen de ti que sugería mostrar una vida impecable, ficticia.

Una perfección que jamás existió. Un deseo infinito de conformarte solo de aquellos fragmentos, de mostrar una felicidad distorsionada y utópica, que tarde o temprano, no logrará inmovilizar el resto de aquellos fragmentos que jamás se pudieron negar.

Ocultaste el resto de la imagen, el resto de los fragmentos que no pudiste aceptar de ti mismo, el resto de los fragmentos que sentiste debiste enterrar. Ocultaste aquello que consideraste te hacía imperfecto, la culpa que esto generaba. Ocultaste el abatimiento que aveces llegaba, el vacío y la necesidad desesperada por llenar algo que nadie más tenía por qué llenar. Ocultaste el afecto negativo, el afecto negativo que aquella sociedad escindida te mostró estaba mal en ti.

Aprendiste a mostrar ciertos fragmentos en ciertas situaciones, con determinadas personas. Sí, estas completo, pero también estas fragmentado.

Debatido entre el deseo de mostrar una vida pseudoperfecta, y el conflicto interno ante la imposibilidad de una integración de tu Yo real.

No estamos aquí para ser perfectos, estamos aquí para ser reales.

No tienes por qué ser perfecto, no tienes por qué hacer ver en los demás que todo está bien, no tienes por qué incitar a que los demás crean esa supuesta superioridad y vida utópica.  Una exigencia hacia uno mismo que jamás tendrá fin. Una exigencia, donde el único afectado eres tú, porque las exigencias jamás se saciarán.

Venimos aquí para sentir, y ser reales, con todas las implicaciones que ello conlleva.

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-Blueberry

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¿Te enfocas solo en encontrar soluciones?

El objetivo último no es siquiera afrontar todas las adversidades y el mundo que nos rodea, sino afrontar nuestra propia percepción, entender las atribuciones y significados que le damos a nuestra realidad.

-Blueberry

Creo que somos más complicados que todo ello. No es siquiera solamente encontrar soluciones y acciones adecuadas a los problemas o dificultades que nos rodean, para poder llegar a una meta específica: la felicidad, la paz interna, la tranquilidad infinita, o llámale cómo desees. Va más allá, es más complejo y siempre, siempre, tiene que ver con uno mismo.

¿Qué le hace a esas situaciones un problema para nosotros, o una dificultad? ¿Por qué para ti una situación es complicada o dolorosa y por qué para alguien más no lo es? Nunca, nunca, nunca es la situación en sí; sino el simbolismo que cada uno le otorga. No vamos a afrontarlo y revolverlo como acción específica y resolución de problema y ya. Vamos a pensar qué de nosotros mismos nos hizo verlo de esa forma. Qué significado tiene la percepción y atribución del evento que hemos creado.

¿Qué significado le doy a MI propia percepción de la situación? ¿Por qué percibimos lo que vivimos como lo hacemos?

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Blueberry

No se puede desatar un nudo

“No se puede desatar un nudo, sin saber de qué está hecho”.

-Aristóteles

No, no creo en el “borrón y cuenta nueva”, ni en el “pasar de página”, cuando no se ha comprendido por completo la situación. Creo en la comprensión y asimilación, por más duro que aveces resulte.

No, no creo que, el pasar de largo sin mirar directamente la situación, por más motivación y disposición que haya; hará que éste permanezca en el pasado y se esfume al pasar del tiempo. Ignorarlo positivamente solo hará que regrese, de otra forma, en otra persona u objeto, ponle el nombre que desees; pero regresará cuando menos lo esperes.

-Blueberry

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Microrrelato: No se miente a uno mismo eternamente

Levantó la mirada con seguridad, y miró el reflejo que años atrás le veía crecer, en silencio, en admiración.

Por un momento pensó que había sido su imaginación, se asustó y tapó su boca como acto reflejo ante la confusión. El tiempo casi se detuvo, iba lento, espantosamente lento. El reflejo en el espejo bajó la mirada a modo de desaprobación, para después mirarle una vez más directa y fríamente a los ojos. Abrió la boca lentamente, y comenzó a dar una respuesta, como si hubiese escuchado sus pensamientos previos.

Juraste que aquella máscara que te creaste hace años sería solo momentánea, que te serviría poco, e ignoraste que, las máscaras, tarde o temprano, se adhieren a la piel. Te aterraron tanto tus propios sentimientos, que decidiste cubrirlos con un falso optimismo. Podrás hacerle creer a todos sobre tu supuesta felicidad y positivismo infinito, pero a mí no me puedes mentir. No se puede mentir a uno mismo por siempre. No es convicción y pasión por lograr eso que deseas. Es desesperación y arrogancia. Aferrarte a memorias ya muertas no las hará regresar. Aparentar una imagen no lo hace real.

La respiración se detuvo por un momento, sin embargo, su pensamiento se aceleró. Pensó primero que estaba soñando, que no era posible que los reflejos respondieran de aquella forma. Dudó, dudó de lo que había escuchado y de lo que había visto. Quizá, efectivamente había llegado el momento en que su mente había colapsado y veía lo que no es, sus miedos e inseguridades. Miró a su alrededor, todo parecía normal. Pensó si había sido una broma, quizá alguien jugaba con sus pensamientos. Miró una vez más al espejo. El reflejo había vuelto a la posición que le correspondía. Le miró con suspicacia. Nadie, ni el reflejo mismo, le haría irse abajo.

Retrocedió un poco, y tomando lentamente una botella de vidrio que estaba sobre la mesa, la aventó con todo el miedo y deprecio que tenía, hasta ver caer al suelo los fragmentos del espejo que nunca más le delatarían.

 

 

-Blueberry.