No minimices

“Normalizar una situación conlleva quitarle afecto a lo que vivimos. Y ahí está el problema: te obligas a no sentir(te), a minimizar tus reacciones, a autoinvalidarte emocionalmente”.

 

Quizá sea que nos encontramos dentro de las mismas situaciones una y otra vez. Hasta que las vemos normales, usuales. Llegamos a pensar que “así tiene que ser”. ¿Realmente así tiene que ser? ¿Podría llegar a ser una defensa para no afrontar lo que nos hace sentir, y la impotencia de poder cambiarlo? O quizá alguien nos lo dijo, y no encontramos la forma de elaborar aquel pensamiento: lo aceptamos pasivamente.

No, no, no es así. No minimices tus emociones. Si están ahí, es por algo.

Elabóralo y dale un sentido.

 

-B

 

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De supuestas normalidades

La conciencia de los propios patrones parece fácil, pero ¿cómo ser consciente de aquello que siempre fue? Siempre estuvo ahí, es una normalidad. Exacto, eso, normalidad. Y la normalidad no quiere decir que es adecuado, simplemente lo aceptamos, porque así es, no existe una explicación, nos lo enseñaron e introdujimos en nuestro pensamiento, todo sin darnos cuenta de aquel proceso.

 

¿Qué has normalizado en tu vida?

 

¿Qué es siquiera lo normal?

El hecho de que un patrón en nuestro comportamiento lo percibamos como “normal”, no quiere decir que está bien. Y ahí encontramos el verdadero reto: ver(nos). ¿Cómo vernos desde afuera, sin los patrones y sin las reglas que nos establecieron desde siempre?

¿Cuántas quejas de personas no has escuchado, un malestar evidente hasta el infinito? Pero la supuesta normalidad mantiene todo inmutable. Una respuesta vacía que nos hace creer que la respuesta está clara: así es. ¿Así tiene que ser? ¿Nos atenemos a tolerar todo lo que nos sumerge en un malestar emocional porque no hay “opción”? Olvídate de la normalidad, no existe, no encontrarás definición. Si te hace sentir mal, cámbialo. Cambiate.  Permítete dejar viejos patrones ni no te traen tranquilidad…

 

Permítete sentir. 

Si no te da paz, seguridad, tranquilidad, ¿por qué sigues ahí?

-B

¿O serán ganas de regresar?

No entiendo.

¿Cómo alguien espera avanzar si aún sigue pendiente de su pasado? 

Ahí están, prendidos de algo que jamás regresará… ¿O será el miedo inevitable de dejarlo ir, de que jamás regrese, de la incertidumbre que ello supondrá un futuro sin todo aquello que en algún momento representó una ancla de seguridad? El miedo a dejar viejos patrones, a desprenderse de lo conocido aún sabiendo las consecuencias existentes.

Así de incongruentes somos los humanos. Quizá…