Diario: Break

 

 

Si has leído entradas anteriores, sabrás lo que me ha estado pasando últimamente…

Ha sido un proceso largo, no surgió en un día. Esto duró meses. Quizá ya lo sabía desde hacía tiempo, pero finalmente me enfrenté a mí misma: ¿Por qué sigues en esta relación si ya no te satisface?

¿Cómo me podía responder a aquello? Examiné lo que creí que era lo que me había estado haciendo sentir mal últimamente. Fui con él y se lo dije tranquilamente. Le dije que necesitaba un tiempo para pensar, un “break”, por todas las determinadas razones que en seguida le expuse. No me decepcionó, a decir verdad. Después de explicarle las primeras razones, molesto y voz increíblemente enojado me dijo:

“Esas son puras pendejadas”.

Me contuve. La verdad es que ni siquiera me sorprendió que me respondiera de esa manera, que tomara esa actitud, después de todo, él siempre es así conmigo. Era terrible que estaba diciéndole lo que yo SENTÍA, lo que pensaba. Explicándole algo que tampoco era fácil para mí… a lo que él terminó diciendo básicamente que mis sentimientos son una “pendejada”, una estupidez. ¿Acaso mis sentimientos estaban mal?

En ese preciso momento pensé lo mal que estaba que mi pareja no pudiese escuchar lo que tenía para decir, que no podía “creer” que así era como me sentía. Que, al final de todo, no le importaba. Pensé en ese preciso momento que no podía seguir con él, no podía seguir con alguien que reaccionara de dicha forma, que no me lograra escuchar. Traté de tomar una postura seria y continuar diciendo lo siguiente.

“Si me siento así es por alguna razón determinada. No me imagino cosas, no exagero las cosas, si me siento así es por algo”.

Estaba demasiado molesto, se puso de pie, golpeó la pared en su intento de “¿sacar?” su enojo. Ni siquiera me sorprendió eso. También siempre tendía a la agresividad… Me fastidió tanta negatividad, me desesperó ese comportamiento… de no poder controlarse, de ser demasiado agresivo. En fin. Me comenzó a gritar, me dijo que YO estaba mal, que todo lo estaba exagerando (como siempre), y que lo que le decía no tenía sentido, punto.

Por mi parte, estaba tratando de manejar todo de la mejor forma posible. Le dije que se tranquilizara, que no había necesidad de ponerse así. Por alguna razón le pedí un abrazo, no sé, quizá para tranquilizarlo. Pero ni siquiera quiso que me acercara. Como no podía relajarse, decidí que ya no tenía nada que hacer ahí, ni siquiera podía hablar bien con él. Me dijo al final que hablaríamos a finales de enero.

Muy bien.

En ese momento pensé que ya no quería absolutamente nada con él. Así de sencillo.

Cuando me fui de ahí me sentí muy mal. La verdad, si me hizo sentir terrible lo que me dijo, la forma en que me lo dijo. Le hablé a mi mejor amiga por telefono, hasta que me ayudó a sentirme mejor conmigo misma. Yo no había hecho nada mal.

 

 

-B

 

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