“Si hay amor propio lo demás llega cuando tiene que llegar”.

 

¡Y está perfecto! 

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¿Ya te volviste tú?

¿Ya te mezclaste entre la realidad y los sueños?

¿Ya escuchaste tu fantasía en el viento?

¿Ya cambiaste tu percepción sobre tu alrededor y la volviste a construir?

¿Ya cerraste los ciclos y los deshiciste frente a ti?

¿Te has desecho y has visto tu figura en la lluvia?

¿Ya escuchaste los ecos de tu pasado inexistente?

¿Ya te pusiste un sentido?

¿Ya te has ido y te has vuelto a encontrar mil veces…?

¿Ya te volviste tú?

Explícate

Habla con tu niño interno, explícale qué pasó. Libéralo de la culpa, que se desahogue y decida ahora qué hacer con lo que ya pasó.

 

Siempre, siempre cabe la posibilidad de llegar a un acuerdo con uno mismo, con su pasado… una solución sobre lo que hoy vamos a hacer al respecto.

-B

Divagando: 25/04/17

“Eres libre en el momento en que no buscas fuera de ti mismo a alguien para resolver tus problemas”.

¿Y cuándo fue la última vez que alguien te dijo que TÚ podías solo, por ti mismo? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que eras verdaderamente capaz de lo que querías lograr y/o resolver? ¿Te diste cuenta que, sin siquiera querer, estabas buscando algo en el exterior que te ayudara a realizarlo? ¿Cuántas veces te quedaste parado, esperando algo que ni siquiera comprendías?

Y, entonces, nos detenemos un segundo, le pedimos al universo, a cualquier dios, a nuestros padres, a quien sea; suplicamos por que eso que tanto queremos nos suceda. ¿Y te volteas a ver a ti mismo? ¿Ves el reflejo en el espejo y le aseguras que lo harás, que puedes hacerlo?

Los seres humanos vivimos gracias a la idea de que hay algo más grande que nosotros. La religión es una forma de verlo: Nos enseñan que, si queremos algo, tenemos que suplicar a un dios a que nos ayude, mientras esperamos un milagro. De pequeños corremos con nuestros papás cuando nos ocurre un problema, y la mayoría de las veces son éstos los que correr a arreglar lo que hicimos, sin que nos afronten y que nos digan que nosotros tenemos que lidiar con ello, porque podemos. Siempre hay algo más. Siempre corremos hacia ese algo, llámalo como quieras: religión, padres, un ideal…

Una extraña contradicción: La dualidad en la que crecimos, cómo vivimos en una sociedad meramente individualista, que sin embargo se sostiene de la esperanza de algo más externo. ¿Algo así?

¿En qué momento nos enseñaron a depender de algo externo, o bien en qué momento NO nos enseñaron que la respuesta siempre está dentro?

No mal interpretes, no creo que la vida se trata de hacer las cosas que quieres tú solo, sin compañía. Creo que se trata de saber que tienes la capacidad para hacerlo por ti mismo, o bien, de que eres capaz de desarrollar las herramientas necesarias, habilidades, el pensamiento; para resolver lo que se te presenta en la vida… Creo que se trata de saber que también la compañía de alguien más puede potencializar todo lo que somos capaces, de la forma en que arreglemos nuestros problemas, de facilitar el proceso. O por el lado contrario, de minimizar esa habilidad y dificultarlo en cierta medida. ¿Será así?

Creo que se trata de que cada uno tenga la posibilidad de afrentar sus propios conflictos, en compañía de alguien más, con el apoyo. Después de todo, los seres humanos somos seres sociales, la compañía de alguien adecuado puede cambiar por completo la tonalidad de la vida de una persona. Eso creo. Algo así.

Se trata de estar con alguien con quien eres libre, en contacto contigo mismo.

Encontrar el equilibrio contigo mismo, ser consciente.

-B

Detrás de cada persona

“Hay una historia detrás de cada persona. Hay una razón de por qué son lo que son. No es tan sólo porque ellos lo quieren. Algo en el pasado los ha hecho así y algunas veces es imposible cambiarlos.”

-Freud.

Creo que cuando logras entender esto, sabes cómo lidiar mejor con las personas, y cómo no permitir que éstos te afecten de forma personal.