Reflexión: En pareja: No venimos a culpar al otro

Culpar de los problemas a uno solo de los cónyuges es una absurda. Ambos pueden ser responsables, aunque no necesariamente culpables, de una interacción insatisfactoria. A veces, la «víctima» aparentemente inocente emite señales que estimulan reacciones adversas en su compañero.

 

Es muy fácil culpar al otro de la situación adversa en la relación, muy fácil e irremediablemente inmaduro. Despojarnos de nuestra parte de la responsabilidad y mirar solamente al otro, al tiempo que nos sentimos la víctima, jamás garantizará una mejor relación.

Escucha: no hay víctimas, no hay culpables. Hay seres humanos que reaccionan a las acciones del otro, tanto positiva como negativamente.

Es común ver en terapia de pareja a uno de los cónyuges desear de la terapia una unión con el terapeuta, una alianza inconsciente o consciente para sentirse validado y/o  rectificar que es la víctima y por lo tanto el otro debe cambiar irrefutablemente  su conducta para su bienestar y deseos.  Una triada inconsciente en que los pacientes se acercan a la figura de autoridad indiscutible, cual rol paterno, en la espera de que éste dictamine la sentencia: quién está bien, quién está mal, quién merece una represalia, qué harán al respecto ahora.

No, no, no. Una relación no es ver qué hizo el otro, cómo nos dañó o molestó; es también ver qué hicimos nosotros para que el otro despertara dichas conductas.

Duele, y sé que no es fácil, lo sé. Pero es necesario vernos a nosotros mismos dentro de una díada, dentro de la dinámica para comprender la naturaleza de las problemáticas. ¿Qué inspiran mis acciones en el otro? ¿Qué inspiran las acciones del otro en mi?

Hay muchas razones por la cual una relación no funciona, inumerables. Pero puedo decir, de forma increíblemente generalizada, que la hostilidad de uno de los conyuges no nace un día cualquiera, se va formando, poco a poco, con el distanciamiento emocional y físico, con la incomprensión, con la falta de sensibilidad y comunicación, con un exceso de monotonía, con la falta de admiración…

Una infidelidad no nacerá jamás a raíz de la “naturaleza del hombre”. Una infidelidad, ya sea física o incluso emocionalmente, es un síntoma de un montón de problemas que jamás fueron abordados en conjunto y paciencia. El síntoma más manifiesto de insatisfacción acumulada. No, incluso en el tema de la infidelidad, uno de los conyuges no tiene la culpa. Los dos son igual de responsables por haber permitido llegar a tal grado.

Uno jamás obrará afectando a su pareja solo “porque sí”, obrará así como resultado de un profundo daño. O bien, de un disturbio inconsciente e intrapsíquico más complejo.

Las cosas jamás pasan “porque sí”.

El porqué siempre está ahí…

Suena fácil y simplista. Nunca lo es. Siempre hay más.

 

 

-Blueberry

Contrato matrimonial y terapia de pareja. Clifford J. Sager.

 

12 comentarios sobre “Reflexión: En pareja: No venimos a culpar al otro

  1. La culpa, salvo excepciones que por desgracia las hay, la culpa siempre es compartida, todo está relacionado. El problema es que cada uno pondera con diferencia la propia y la ajena.
    Salvo relaciones tóxicas, con todas las cartas, bocarriba por ambas partes, la culpa anda bastante más igualada.
    Saludos 🖐️

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  2. Tengo dudas. Con “la «víctima» aparentemente inocente emite señales que estimulan reacciones adversas en su compañero.” se refiere a “provocación”? Cómo saber lo que producimos en la otra persona? Me hace un poco de ruido: para poner un ejemplo, si yo uso vestido, salgo a la calle, soy responsable de que los hombres me griten soeces por provocarles eso debido a señales que interpretan así? Otra cosa que me hace ruido: entonces si el hombre es infiel no es por naturaleza, pero posiblemente puede interpretarse que es responsabilidad de la mujer “que no lo cuidó, no se arreglaba para él”, no fue la mujer idea que él esperaba, o viceversa? Me parece que ese tipo de argumentos más bien son riesgosos, comprender no es justificar. Sin comunicación, las ambigüedades, suposiciones, interpretaciones suelen tergiversarse por no tener ninguna certeza.

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    1. Hola. El primer ejemplo que mencionas, sobre la falda, no tiene que ver con una relación, sino una situación del contexto sociocultural donde vivimos. Lo escrito se refiere únicamente a una relación de pareja como el matrimonio.
      Lo segundo que refieres, no quiero decir que entonces “es responsabilidad de la mujer”. No. Una infidelidad es un síntoma en una relación. No es culpa ni del hombre ni de la mujer: ambos fueron responsables del distanciamiento emocional en su relación (y otros posibles factores) que causó como resultado la infidelidad.

      El escrito lo hice teniendo como referencia el libro que cité al final: contrato matrimonial y terapia de pareja. No podría escribir en tan poco espacio todo lo que en realidad quise decir: Dentro de la relación de pareja se ven comprometidos muchos aspectos intrapsíquicos de cada conyugue, así como necesidades inconcientes, que en muchos casos, dichas necesidades inconscientes obedecen a un factor psicopatológico y se contraponen entre sí. Sería muy simplista de mi parte explicar la infidelidad ÚNICAMENTE con lo que escribí. (Soy terapeuta de parejas, sin duda es un tema increíblemente amplio. ) Un saludo enorme.

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      1. Gracias por responder. Sé que no tiene relación aparente, aunque siento opera la misma dinámica: la “intencionalidad” de provocar, cuando quizá. como mencionas, es algo relacionado con el inconsciente. Saludos.

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    2. A lo que se refiere es a la victimizacion a la que nos sujetamos en la post relacion. Siempre creemos y exteriorizamos que no es nuestra responsabilidad, entonces, le tiramos la pelota a nuestra pareja o ex pareja, y tenderemos a culpar al otro de todo lo que ocurrió. A mínima provocación estimo se referirá a que jugando a ser inocentes realizamos actos o emitimos dichos que de todas formas van a desencadenar una respuesta de la otra persona, si es tóxica la relación, casi siempre serán negativas. Ejemplo ridículo: si me grita mi pareja por no tirar la cadena del baño (ya por las mil peleas) tengo dos opciones: enojarme por gritarme, y victimizarme en el acto sintiéndome como mujer agredida, sin tomar culpa y es más, dando vuelta la situación y culpando a la pareja. O segunda actitud, pedir perdón y no hacerlo, asumiendo responsabilidades, y entendiendo que el grito no es medio pero que debería conversar eso calmadamente sin generar una cadena de toxicidad.

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      1. Por ahí va. Lo que refiere el texto con “A veces, la «víctima» aparentemente inocente emite señales que estimulan reacciones adversas en su compañero” esto es a un nivel inconsciente.
        En la relación de pareja hay tres niveles de tipo de interacción: consciente y expresado, consciente y no expresado, e insconciente. A su vez hay al menos 7 tipos de perfiles de “tipos” de pareja, que a su vez que pueden mezclar haciendo más convinaciones. Seguiré con el ejemplo de la cadena del baño: supongamos que yo tengo un perfil infantil (en mi forma de relacionarme con una pareja). Inconscientemente tendré actitudes infantiles que despierten el perfil “paternal” de mi pareja. Así que no tiro la cadena (como una niña chiquita) debido a que tengo una necesidad inconsciente de que mi pareja “paternal” se haga cargo de mis “responsabilidades”. Esa fue una señal. Sin embargo, mi pareja tiene otro perfil de “tipo de pareja”, que no corresponde a la parental que yo quisiera, por lo que la señal insconsciente que di no funcionó, en cambio, lo enfureció. A lo mejor, él tiene un perfil de tipo de pareja “igualitario” por lo que él espera inconscientemente que ambos se hagan responsables de sus cosas, como tirar la cadena. A lo mejor otro hombre con una estructura “parental” respondería de acuerdo a mi perfil “infantil” y actuaría como un padre diciendo “recuerda que tienen que tirar la cadena”, o simplemente haciendolo por mi, sin molestarse.
        Es un tema increíblemente largo y complejo, te invito a leer el libro que cité al final.

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      2. Siento que en el caso de la mayoría de mujeres, lo que impera más es el sentimiento de fracaso y sobre todo de culpa. La carga cultural sobre el mito de la “buena esposa” aunque nos pese, sigue siendo común en nuestra generación. Entre otras cosas.

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  3. Me gustó bastante. No solo aplica a las relaciones de pareja, también a las familiares y sociales. Hay que aprender a tener esa forma delicada de expresarnos para que nuestro interlocutor lo tome como una invitación o bienvenida al dialogo. Con gritos y odio, culpas y victimizaciones solo logramos que cada una de nuestras relaciones fracase monumentalmente.

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  4. Estoy de acuerdo con tu escrito. Nunca solo hay un culpable en el fracaso de una relación. Quizá haya uno que es un poco más culpable, pero siempre hay algo del otro que te ha llevado a esa situación, muchas veces consecuencia de una falta de comunicación.
    A veces las relaciones se van enquistando por no hablar los problemas y eso, habitualmente no es solo culpa de uno… es fácil decir si él no habla, yo tampoco, entonces entramos en una espiral de silencios en los que cualquierir cosa que haga uno u otro nos parecerá mal.
    Capítulo aparte son los malos tratos, pero yo creo que en este post hablamos del fracaso de una relación igualitaria, sin otros problemas añadidos.
    Un abrazo.

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