Divagando: Qué quimérico

Qué fácil y simple sería que todo dependiera simplemente de querer algo, de tener esa disposición y desearlo con todo nuestro ser. Qué utópico, qué quimérico… Qué irreal.

Lo he dicho, lo repito, y lo volveré a repetir cuantas veces sea necesario, (me) (te) sea necesario. El optimismo no es suficiente, ser positivo no es la solución. ¿Hasta qué punto llegará la delgada línea entre optimismo y negación de la responsabilidad propia, de una retirada de la realidad?

Uno no se levanta un día decidiendo ser y vivir feliz. Así, sin más.

Uno no decide un día cambiar y hacer las cosas mejores, de reír, beber y disfrutar. Qué simplista, qué inmaduro, qué reduccionista. 

Aquello es algo más complejo y profundo. Viene de un proceso de comprensión, de entendimiento, pero sobretodo, de confrontación con uno mismo. No se trata de la actuación ni apariencia, va más allá…

Un vacío no se llena, se comprende, se analiza el simbolismo…

-Blueberry

27 comentarios sobre “Divagando: Qué quimérico

  1. Muy buena entrada. A mí siempre me ha gustado mucho más el concepto de Razón Vital de Ortega y Gasset, el vitalismo racional que corrige la concepción simplista del optimismo como tal.
    Entenderse es un primer gran paso. Pero establecer una base, una conciencia, un cimiento moral sobre el que establecerse y crecer me parece fundamental.
    Ahora soy yo el que divago… 😄😄😄
    Gracias por tus entradas. Siempre aportan y dan que pensar.

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  2. Sé que vienes de la psicología, pero esta vertiente existencialista tuya me parece fantástica. En lo único que estoy levemente en desacuerdo es en que hay personas que sí rompen de manera terminante con esa vida de vacío existencial y que lo hacen de un momento para otro. he conocido algún caso de manera personal donde una persona despertó una mañana y dijo “basta” y, a partir de allí, comenzó su cambio de manera determinada y consciente. Claro que, en líneas generales coincido contigo en que el cambio profundamente meditado tiene otras características; pero si el resultado es el mismo bien vale la pena el despertar, sea éste cual fuere.

    Un abrazo.

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    1. Los seres humanos somos complejos. Jamas podremos generalizar por completo. Creo que sí, un día podemos levantarnos y decidir cambiar la conducta, pero el cambio verdadero vendrá con un poco más de tiempo. Bueno, esa es mi experiencia… qué excelente caso y ejemplo mencionas.

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  3. A mi parecer, el cambio real se produce tras una toma de conciencia de la necesidad de cambio, es sobre todo un ejercicio de interiorización y como tal, un ejercicio positivo. Esto imprime la tensión apropiada para enfocar y adoptar las acciones necesarias en la dirección correcta. Cuando la necesidad de cambio se reemplaza por el hastío, el agobio, la frustración, la codicia o el apego a soluciones fuera de nuestro alcance (el apego siempre tiene como objetivo una irrealidad, realmente), es decir, está motivada y fundamentada por percepciones negativas de uno mismo, el movimiento es circular, el impulso es débil, utilizamos nuestra energía para resistir (no para existir) al efecto de nuestra gravedad. A tal punto, que hagamos lo que hagamos, fracasamos porque no hay una determinación real y recurrimos a idealizaciones para justificar nuestra presencia en esa órbita de comodidad. La íntima percepción de uno mismo, la consciencia o el instrumento de la aceptación, tiene la capacidad de transformar la experiencia negativa en un aprovisionamiento positivo que moviliza las acciones necesarias para la transformación, dejamos de trabajar para nuestro desgaste. La cuestión es que una actitud positiva nunca puede tener una traducción pasiva, lo positivo hace referencia a la objetividad más que a la subjetividad, de lo que podemos inferir que esa actitud debe ir acompañada de un respaldo empírico de experiencias vitales. Así que me atrevería a decir que una actitud positiva y la inacción son incompatibles porque eso indefectiblemente será siempre negativo.

    Ahora, quiero recomendar a los lectores que utilicen este párrafo antes de dormir, les ayudará a conciliar el sueño. Enhorabuena por este blog y mis mejores deseos para tu vida profesional.

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    1. Tocaste muchos puntos importantes, pero creo que el que más me agradó fue el tema de la cuestión objetiva. Creo que difiero, o creo que depende de cómo se ve. Creo que, apara unas personas (porque todos somos diferentes y puede ser lo opuesto en alguien más), la positividad es una cuestión subjetiva. Pueden querer cambiar, desear el cambio incluso… pero no es sólo eso. Se necesita de una visión de uno mismo, aceptar las capacidades y las limitaciones. ¿Qué tan real es eso que deseamos, qué tan factible es? Puedo desear algo, pero simple y sencillamente, no tengo la capacidad.
      En fin, depende de cómo se ve. Mil gracias por tu aportación, la aprecio enormemente.

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      1. No recuerdo mucho. Pero la objetividad hacía referencia más a la actitud de la persona respecto a si necesidad de cambio. Cuando establece su marco de posibilidades y acciones a tomar para conseguirlo, esa necesidad sale del plano subjetivo a “tierra firme”, se transforma en algo positivo en cuanto a objetivo posible, se traspasa por tanto la frustración del pensamiento circular. Por otro lado, creo poco en las limitaciones, todas existen para ser superadas en mayor o menor grado dependiendo de las facultades, tesón, recursos y ganas de cada cual. No puedo ser astronauta, pero sí saberlo todo de las estrellas. Un abrazo desde España.

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      2. Me temo que ha habido una confusión en cuanto al termino “positivo”. En mis comentarios anteriores, yo no estoy utilizando la palabra “positivo” en contraposición a algo negativo, como un beneficio moral; aquí, positivo, expresa otra acepción del término que tiene que ver con algo cierto, sin duda, tangible (positivismo de Comte, p.e.). Lo propuse como contrapunto al subjetivismo de su significado en el texto, donde lo positivo es una actitud pasiva sin vehículo, mientras que lo positivo según esta última acepción consigue resultados y, por tanto, más beneficioso internamente (positivo). Creo que ahora se entenderá mejor. Por eso digo que lo objetivo es positivo. Se confunde muchas veces ser positivo con creerse que lo somos, porque parece que las actitudes se cultivan en los deseos. Y no, la actitud tiene los brazos muy largos.

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  4. Cambiar es complicado. Se trata de conocerse, de comprenderse, de quererse a uno mismo y aún así, qué bonita es la teoria y como cuesta llevarla a la práctica. El optimismo ayuda y hablar con nuestro yo interior también. Y para mi escribir es como una terapia 🙂 un saludo!

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  5. Para ser feliz no basta con querer serlo o con proclamarlo, tienen que darse las condiciones para ello, así como cambiar no es decir: “voy a cambiar mi vida”, sino que es actuar sobre mi vida. Otra cosa es escoger un camino vital, acorde con nuestros principios, y seguirlo, sea cual sea su final. 🙂 😉

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