Un sueño que no estaba solo para soñarse

Unos ojos jóvenes que delataban un cansancio ya algo viejo.

Unos ojos que no habían vivido lo suficiente pero sí habían sentido lo necesario, cargando con historias largas y otras inconclusas.

Una boca curveada, que no hacía más que regalar incertidumbre y misterio.

Un aliento que incitaba el calor y la cercanía necesaria.

Un sueño que no estaba ahí solo para soñarse.

Un recuerdo que parecía traicionarle a ratos, al prometerle permanecer en el pasado, pero terminaba como la peor sombra hasta en la noche.

Una fatiga que no era de aquel cuerpo.

Porque al final los años no son los que pesan, sino todo lo que se calla con los días y semanas y años. Porque lo que pesa no es el tiempo en sí, sino las experiencias previas y las lágrimas no resueltas. Y al final, lo importante no es siquiera todo ello, sino cómo cada uno se va conformando y organizando con todo lo vivido.

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-Blueberry

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7 comentarios sobre “Un sueño que no estaba solo para soñarse

  1. •~…la experiencia para algunos vuelo libre de dicha, y para otros el sepulcro del dolor más profundo… todos lo viví~mos, diferente… soltar~nos, de ser de un todo para ser de uno… sin alejar~se de la esencia de pertenecer… supuesta~mente ~ no necesaria, pero útil para el sentido de ser parte de la manda. Complejas noches y días, cuando se aqueja el espíritu… siempre se intenta volver a levantar, y cambiar de sueño…~•

    Saludos y buenas energías! ~_~.

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