Microrelato: habría que arriesgarse

Los años le habían enseñado a disimular terriblemente bien.

Era la contradicción en la conciencia. El deseo se trasmitía como indiferencia. La irrefutable necesidad de hacerse presente y ganarse ese privilegio, y la racionalidad que sugería alejarse… porque nadie está listo para el rechazo, porque nadie se arriesga de aquella forma.

Si. Definitivamente un muro intangible que separaba. Palabras formales y directas, seleccionadas cuidadosamente para no sugerir cualquier cosa que su mirada no pudiera ocultar. Un poco de indiferencia, un poco de seriedad y cuasi apatía.

¿Que tenían esos ojos? A veces no ocultaban bien.

Quizá en un momento de locura, hubiera dejado de pensar tanto y simplemente hubiera actuado. Ni siquiera habría que decirlo, porque ambos lo advertían. Un abrazo, tres besos. No soltarse.

Pero aquello solo ocurría en las películas malas que nada tienen que ver con la realidad.

Habría que arriesgarse tal vez.

Blueberry

23 comentarios sobre “Microrelato: habría que arriesgarse

  1. •~…siempre es bueno arriesgar…, aunque a veces, el riesgo no precisa~mente lo más elocuente o sabia decisión, lo que siempre si dejará es un aprendizaje, a menos que nos extermine. Gracias por compartir el relato con la reflexión. ¡Buenas energías!~•

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  2. El poder del riesgo y el conflicto que siempre surge entre la demanda interna y las exigencias del aprendizaje social, impuestas, o inoculadas desde la infancia hábilmente, y consolidadas en nuestra adolescencia (otra forma de imposición). Que levante la mano el que esté libre de esa encrucijada. No debería ocurrir en las relaciones humanas, si las relaciones humanas no hubieran tejido esa red de crueldad con que aplican sus convenciones y señalan al otro (a falta de señalarnos nosotros mismos). Todavía falta mucho recorrido en nuestra evolución, pasamos de hundir la espada en la víscera a encontrar otro filo con que sajar igualmente la naturaleza humana en su hondura. Necesitamos recuperar al niño que dejamos atrás, casi sin darnos cuenta. Por cierto, las láminas que acompañas a cada publicación, son de una belleza indescriptible. Gracias.

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  3. La vida en si misma, es un autentico desafió. ¿Arriesgarse?…siempre; desde que tomamos conciencia a los 5 o 6 años, en que nuestra estructura neuronal comienza a comprender actos y situaciones. En lo personal, creo que la mayoría de la gente evita la espontaneidad, reprimiendo su yo interior y teniendo una calidad de vida, no lo suficientemente buena. Muy bueno tu relato. Un cálido saludo.

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