Creímos tanto, bastante fuerte, sin medir el caos por venir.

El deseo no fue suficiente, quizá, las ganas a veces paralizan.

El miedo… el miedo a veces puede más.

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2 comentarios sobre “

  1. Seguramente, nadie puede medir la proximidad del caos, pero sí podemos calibrar el fundamento de la fe en nuestros deseos. El deseo es la antesala del apego cuando se sobredimensiona. Se hace imprescindible colocarlo en el tamiz de la conciencia para obtener un producto saludable que pueda traducirse en entusiasmo y no en miedo. La atención es la antesala de la conciencia. Enhorabuena por la entrada, siempre haces un buen trabajo de conciencia.

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  2. Hay 2 tipos de imbecilidad, la de exceso y la de defecto. No seremos precisos ni sabios como la naturaleza, por eso nuestras decisiones se balanzan en esta sensación: cuál elegiremos?

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