Sentir con claridad

No se trata sólo de pensar con claridad, sino de sentir también con claridad.

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Microrrelato: Hasta la insensatez

Y un día tendría que aprender que no lo podía controlar todo, que por más esfuerzo incluso más allá de su propio alcance, jamás sería suficiente. No porque lo que hacía no fuera suficiente, sino porque la realidad no respondería bajo sus leyes, ya tenía las propias.

Quiso mirar a sus ojos apenas unos segundos, hacerse presente, mantenerse en el pensamiento de su acompañante un rato mas y no desaparecer. Desaparecer.

Porque al final, de eso se trataba, ¿no? De mantenerse vivo en el pensamiento del otro. Existir ahí, no solamente en uno mismo, sino de permanecer en otra mente.

Pero aquellos ojos que tanto había deseado con desesperación no respondían más, quizá le miraban de reojo, pero no era suficiente. No existía manera de entenderlo de alguna otra forma más que, todo se desvanecía con el tiempo. Los recuerdos se iban desprendiendo de la piel, y las sensaciones desvanecían en el aire.

Quería gritar, estallar en desesperación, llorar y hacer todo terminar. El aire se había ido, la sangre no fluía. Una exasperación que solo podía sobrecogerle hasta la insensatez. Los sentimientos ya no tenían sentido, porque ahora todo fluctuaba más rápido de lo que podía percibir. La sensación de rabia y de hacerle sentir peor de lo que alguna vez sintió en toda su vida… y el infinito amor que amenazaba con jamás irse y demandaba el lugar que antes fue.

¿Habría sido un sueño o realmente estaba gritando hasta olvidar su propia voz? Deseaba desesperadamente su atención. Necesitaba hacer algo para aparecer una vez más en el reflejo de esos ojos y permanecer ahí. Porque… porque al final, su propia existencia en otra mente aseguraba su propio sentido.

No, aquello no era amor, era sobreviviencia narcisista. La intolerancia a la sola idea de liberarle, y aceptar su propia desaparición no solo en la vida del otro, sino de sus pensamientos.

-Blueberry

Se comprende hacia atrás y se vive hacia adelante

Suena tan bien decir que hay que darle la vuelta a la página, no mirar atrás, y avanzar. Tan fácil. Y tan fácil caer en los mismos patrones si no se comprenden.

Mirar hacia atrás no es más que mirarnos en retrospectiva. Habrá que comprender que lo que hicimos nos ayudó en ese momento dado, y por qué ello ya no nos funciona más.

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Blueberry

En 25 años solo queda aprender

Hace tantos días y tantos años todo estaba de cabeza… y por varios segundos pensé que siempre sería así… Baja la esperanza y asumimos las cosas. Pero, no nos damos cuenta que, incluso sin la intención, vamos mejorando de alguna u otra forma. El cambio nunca se ve mientras lo vivimos y somos parte de ello. Pero al mirar atrás, al recorrer todos los años, entonces sí vemos la abismal transformación. Y nos cuesta casi aceptarlo…

Hacer tantos años que todo estaba de cabeza, mis pensamientos, mis sentimientos. No diré que me iba terriblemente mal, pero tantas cosas no encajaban. Hoy es diferente. No fue un cambio drástico ni mucho menos mágico. Me tomó tiempo, esfuerzo y tantas lágrimas como risas. Tengo la completa seguridad que, si mí yo de la infancia me viera hoy, al día de cumplir 25 años, no me reconocería. Y quizá, solo quizá, soltaría un par de suspiros. Suspiros de emoción y orgullo, suspiros de esperanza… Todo lo que necesitaba en aquel entonces. Todo lo que alguna vez me dijeron que no era cierto… y tuve que comprobar que sí lo era.

Porque al final, hoy todo está mejor, incluso cuando no todo es perfecto y hay dolor a ratos. Porque al final, en 25 años solo he aprendido que siempre tenemos la capacidad de mejorar(nos), aun cuando nos aferramos a lo contrario. Aun al aferrarnos que esta vida no mejorará, que el mal tiempo no tendrá fin… La realidad es que hasta Sábato entendió que La Luz siempre se llegará, tarde o temprano.

Porque en 25 años, me he convertido casi en todo lo que algún día necesité… Habrá tantas cosas más en los próximos años, siempre lo hay. Sin embargo, hoy es suficiente. Hoy (me) soy suficiente.

Happy 25 birthday…

-Blueberry

Siempre habrá otro día

Habrá caídas, habrá raspones, habrá historias inconclusas e incomprensibles. Habrá preguntas sin respuestas, porque no todo es lógico y lineal.

El pasado no se va, nunca lo hará, y habrá que vivir con ello. Habrá que aceptar la idea de que el recuerdo no está ahí para pesarnos ni atormentarnos, sino para conformarnos e impulsarnos de alguna manera.

Las palabras resuenan y habrá que aprender a aceptarlas y no evadirlas, porque la evasión solo es una promesa corta que solo aligera el malestar un instante efímero.

Habrá que aprender a aceptar que lo ya vivido es inmutable, bueno o malo, pero lo importante no es ello, sino cómo nos permitimos transformarnos por más resistencia que ejerzamos… porque, aunque no siempre lo pensemos, siempre habrá otro día más.

Feliz 2019!

-Blueberry

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Un sueño que no estaba solo para soñarse

Unos ojos jóvenes que delataban un cansancio ya algo viejo.

Unos ojos que no habían vivido lo suficiente pero sí habían sentido lo necesario, cargando con historias largas y otras inconclusas.

Una boca curveada, que no hacía más que regalar incertidumbre y misterio.

Un aliento que incitaba el calor y la cercanía necesaria.

Un sueño que no estaba ahí solo para soñarse.

Un recuerdo que parecía traicionarle a ratos, al prometerle permanecer en el pasado, pero terminaba como la peor sombra hasta en la noche.

Una fatiga que no era de aquel cuerpo.

Porque al final los años no son los que pesan, sino todo lo que se calla con los días y semanas y años. Porque lo que pesa no es el tiempo en sí, sino las experiencias previas y las lágrimas no resueltas. Y al final, lo importante no es siquiera todo ello, sino cómo cada uno se va conformando y organizando con todo lo vivido.

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-Blueberry