La ilusión de saber lo que quieres

“El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone (socialmente) ha de desear. Saber lo que uno realmente quiere no es cosa tan fácil como algunos creen, sino que representa uno de los problemas más complejos que enfrenta al ser humano.” 

La ambivalencia inherente de la vida

Llegar a un acuerdo con la ambivalencia inherente de la vida es un objetivo principal de la psicoterapia. La resolución total esta sobrevalorada.

A veces no hay soluciones totales. A veces no queda más que aceptar que lo que pasó, realmente pasó, que no lo podemos borrar. Que a veces no podemos cambiar las cosas, o las personas.

Pero siempre nos podemos cambiar a nosotros mismos. Nuestra forma de vernos, de ver a los otros, de ver las situaciones que nos suceden. De ver el futuro.

Siempre podremos aceptar lo vivido y, al menos, hacer algo diferente para no repetir historias, dolores…

-Blueberry

Hasta que no nos demos cuenta

El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello de lo que no nos damos cuenta. Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta lo que impide que podamos cambiarlo. Hasta que nos demos cuenta de que no nos damos cuenta seguirá modelando nuestro pensamiento y acción.

-R. D. Laing

Microrrelato: De recuerdos confusos

Había pasad ya tanto tiempo que los recuerdos eran confusos, pero lo que se negaba a quedar atrás eran las sensaciones que se habían despertado desde entonces, nada agradables. Era imposible pensar que en eso se resumía el trauma, sensaciones que ni siquiera tienen una imagen clara, solo lo que generó.

Ya había pensado en todo y el resultado siempre terminaba en lo mismo, una desolación poco comprendida. Sin embargo, de lo que sí estaba seguro era de la improbabilidad de borrar todo rastro de aquel trauma. Solo quedaba vivir con el. Y ahí todo se ponía más complicado porque entonces surgía la indecisión de querer vivir así. ¿Valdría la pena? ¿Tendría un objetivo? ¿Sería la correcto?

Ya era demasiado tarde para continuar hablando. La gente no lo entendía y otros pocos daban las mismas respuestas genéricas. Así era la gente, pocas veces sabían qué decir y recurrían a respuestas comunes y socialmente aceptables. No ayudaba en nada, ni siquiera a sentirse sentido.

Aunque ya no era tan intenso el dolor, sí que pesaba. Pesaba seguir sintiéndose inadecuado, poco, sin suficiente valor. Las lágrimas sabían a lo mismo, ya no sorprendían ni despertaban gran cosa más que la costumbre. Quizá así sería esta vida.

No podía borrar todas aquellas escenas dolorosas de su vida y su pasado, solo quedaba aceptarlo, abrazar los poco recuerdos y lo que dejó a su paso. Quizá algún día nuevas escenas aparecerían y lo harían más entendible.

Quizá algún día miraría por primera vez…

Hay una historia

“Hay una historia detrás de cada persona. Hay una razón por la que son lo que son. No es tan solo porque ellos lo quieren. Algo en el pasado los ha hecho así, y algunas veces es imposible cambiarlos”.