No sé si serán los años

“No se si serán los años pero he bajo el volumen de lo que escucho y he subido el volumen de lo que siento. Me estremece un atardecer, el sorbo de un buen café, de un buen vino, una grata compañía, una bonita canción, el calor de una mirada, el poder de un beso… No sé si serán los años, los daños o quizás, solo quizás, empiezo a ver la vida tan bella como realmente es”.

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Quizá ser positivos no es la respuesta

No creo que “tratar de ser positivos” sea la respuesta a esos malos ratos y a vivir la vida en general. Es increíblemente fácil y superficial decir que “hay que vivir y sonreír siempre para ser felices” sin más.

Ser positivos conllevaría una disminución en las capacidades de afrontamiento y búsqueda de soluciones factibles, ya sean fáciles o difíciles para nosotros. Es una resignación y renuncia a nuestras verdaderas capacidades.

La vida no es perfecta, y ser positivos absolutamente siempre sin duda no es la respuesta. Detenerse a ratos, sentir todo aquello que nos duele, y sin ninguna postergación, mirarse a sí mismo y aceptar la capacidad para sobrellevar lo que venga sin duda sí hará una diferencia. Ver lo que podríamos cambiar, no de la situación, sino de nosotros mismos dentro de la situación. Y entonces sí,  ser positivos es lo que sigue.

 

-B

 

Microrrelato: El problema nunca son los otros

Los días sin sol y la ligera lluvia lejos al anochecer habían inspirado en los seres humanos a cristalizarse a sí mismos y a liberarse frente a otros desde tiempos inmemorables. Quizá era la nostalgia como tal o el sentimiento de que, si se esperaba con fuerza y nos liberábamos a nosotros mismos, el sol vendría nuevamente, todo comenzaría, mejor y más puro.

Sabia que había llegado a un punto de su vida en el que simplemente ya no podía continuar así. Y aceptarlo le había costado hasta la última fibra de su ser.

-Las cosas ya no pueden seguir así. Llegaste a un límite que ni si quiera puedo imaginar. Ellos no están en tu contra. -le dijo su amiga mientras la miraba como padre protector y madre consternada.

-¿Crees que no lo sé? -Le dijo con un suspiro y con unas mínimas ganas de la derrota- Ellos no tienen el problema, nadie lo tiene. El problema es que todo está en mi, en mi cabeza y mi imaginación. El problema es que no comprendo, no puedo entenderme. Y no conozco otro sentimiento más intenso que la frustración en uno mismo. No se qué hacer con tanto dentro de mi, que lo dirijo a los demás. No, ellos no saben, ellos viven su vida, y mi mente cree que piensan en mi. Nunca es así. Probablemente ni si quiera estén conscientes de mi existencia y yo estoy aquí muriendo en ansiedad y frustración. El problema nunca son los otros, son nuestros pensamientos. Somos nuestro enemigo más grande.

No ignores tu dolor

No ignores tu dolor. Escucha qué te quieren decir, no está ahí sin alguna razón.

No te has prestado suficiente atención en el tiempo pasado. El sufrimiento no es siempre mera coincidencia ni resultado del destino. Es tu niño interno gritando que alguna necesidad no fue satisfecha, que la angustia se endureció y los deseos no llegaron a un objetivo claro.

Tu dolor no es una derrota. Es una oportunidad de reflexión. Una posibilidad nueva.

 

-Blueberry

Cada uno alcanza a ver lo que es capaz de tolerar

“Cada uno alcanza la verdad que es capaz de tolerar”.

… Queremos saber, pero no queremos sentir lo que ello conlleva. Aceptamos la realidad hasta la medida en que creemos que disminuirá nuestra angustia, o nuestro deseo inconsciente, por determinado tiempo. Aceptamos en la medida en que creemos tolerar, no más. Abrir los ojos era más que un acto voluntario.

 

-B

Divagando: para quien lea

Cierra los ojos, cuéntame, ¿por qué te has resignado? La edad no es más que un mero número, efímero e interpretable. Nunca es tarde, si lo piensas hoy, es porque es tú momento perfecto para hacerlo. Yo sé, yo sé, juras que no existen otras opciones, o que ello que estas por aceptar es la única alternativa. No lo es, créeme. Siempre habrá más, mas sueños, mas personas, más oportunidades, más recuerdos.

Acaso, ¿te has resignado porque crees no merecer más? Ninguna, escucha, ninguna de nuestras decisiones en el pasado nos definen. No somos nuestros errores ni todo aquello que no hicimos como nos hubiese gustado. Somos más, somos la suma de ello, todo lo que decidimos hacer con lo que ya fue, nuestros pensamientos, sueños y reflexiones. Defínete, sí, pero no te limites. 

 

-Blueberry.

No estamos aquí para estar solos

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No te confundas, querer ser independiente no se refiere únicamente a no tener que acudir a nadie y afrontar y resolver todas las situaciones solo; ser independiente es reconocerse a sí mismo, saber qué es responsabilidad de uno mismo y cuándo es necesario acudir a alguien en quien confiamos por ayuda, aunque sea, para sentirnos escuchados y acompañados ante situaciones sin solución.

-B