Es difícil no dejarte afectar

Es difícil no dejarte afectar por algo que no está en ti, lo sé, lo he vivido. Pero aceptar que solo somos responsables de nosotros mismos es el único camino a la paz mental.  Lo sé, suena fácil decirlo, estúpidamente fácil. Nunca lo es.

-B

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No pudo haber sido diferente

“No pudiste haber hecho otra cosa. Todo lo que hiciste en el pasado es perfecto de acuerdo al nivel de conciencia que tenías en aquel entonces. Si ahora lo puedes ver diferente, celebra tu toma de conciencia, pero no le des gusto al ego, de controlarte con su arma más poderosa: la culpa”.

Extracto de un libro que quizá llegue a escribir

Ari

La primera oración del libro de Ana Karenina señala que toda familia infeliz, tiene un motivo especial para sentirse desgraciada. Es cierto aquello, pero también es cierto que, en toda familia infeliz, hay un miembro específico en el cuál todo ese peso cae libremente. Toda esa presión y todos esos problemas familiares no pueden quedar ahí, flotando sin rumbo, generación tras generación.

Pero no todas las personas son conscientes de ello, y muchas veces ven como locos e incomprendidos a estos miembros que cargan el peso de cientos de historias intergeneracionales y presiones familiares. Les observan de lejos, con recelo, y los culpan desmesuradamente. Como si todo aquello fuese intencional, como si aquello fuese previamente planeado y con un objetivo específico. No, no veían el panorama completo, su panorama.

Y así como en la casa de los Oblonsky, la casa de Ari no era definitivamente la excepción. Y era ella sobre quien ese peso había recaído. Lo importante aquí era preguntarse, ¿y cuál era el resultado de todo esa presión y dolor involucrado? Quizá, a primera instancia era complicado advertirlo, quizá ni era observable… pero prestando algo de atención, era indiscutible. Siempre lo es.

 

-Blueberry

No eran más que expectativas

Y de expectativas… No podían llegar a ser más que deseos y necesidades que jamás encontraron su expresión en una realidad poco comprendida.

El Otro jamás llegará a leer tú mente, habría que dejar los miedos que jamás tuvieron lugar, y exponerse sin más, de una sola vez.

Porque, finalmente, ¿qué queda dentro de ti cuando una persona no responde de la forma que esperas?

-B

 

Divagando: perdiéndonos en la subjetividad

Es fácil perdernos en las suposiciones, en una falsa y supuesta empatía, en las culpabilizaciones expuestas por una sociedad escindida.

Nos enseñaron a tomar posturas, ¿no es así?  Los buenos y los malos, la perfección y la imperfección. Un ‘deber ser casi irrealizable’. Una sociedad que jamás contó con los puntos medios de una realidad fragmentada a ratos.

Aprendimos a ver acciones y juzgar en base a ello, a tomar posturas y elegir. A señalar. A estigmatizar. A ver sin los ojos del otro.

Quizá, solo quizá, perdiéndonos en la subjetividad y aceptando la diferencia de cada ser, pudiésemos respirar en paz.

 

-B

Solo hay comparación

“No hay felicidad o infelicidad en este mundo; sólo hay comparación de un estado con otro. Solo un hombre que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad. Es necesario haber deseado morir para saber lo bueno que es vivir”.

-Alexandre Dumas.