Siempre habrá otro día

Habrá caídas, habrá raspones, habrá historias inconclusas e incomprensibles. Habrá preguntas sin respuestas, porque no todo es lógico y lineal.

El pasado no se va, nunca lo hará, y habrá que vivir con ello. Habrá que aceptar la idea de que el recuerdo no está ahí para pesarnos ni atormentarnos, sino para conformarnos e impulsarnos de alguna manera.

Las palabras resuenan y habrá que aprender a aceptarlas y no evadirlas, porque la evasión solo es una promesa corta que solo aligera el malestar un instante efímero.

Habrá que aprender a aceptar que lo ya vivido es inmutable, bueno o malo, pero lo importante no es ello, sino cómo nos permitimos transformarnos por más resistencia que ejerzamos… porque, aunque no siempre lo pensemos, siempre habrá otro día más.

Feliz 2019!

-Blueberry

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Un sueño que no estaba solo para soñarse

Unos ojos jóvenes que delataban un cansancio ya algo viejo.

Unos ojos que no habían vivido lo suficiente pero sí habían sentido lo necesario, cargando con historias largas y otras inconclusas.

Una boca curveada, que no hacía más que regalar incertidumbre y misterio.

Un aliento que incitaba el calor y la cercanía necesaria.

Un sueño que no estaba ahí solo para soñarse.

Un recuerdo que parecía traicionarle a ratos, al prometerle permanecer en el pasado, pero terminaba como la peor sombra hasta en la noche.

Una fatiga que no era de aquel cuerpo.

Porque al final los años no son los que pesan, sino todo lo que se calla con los días y semanas y años. Porque lo que pesa no es el tiempo en sí, sino las experiencias previas y las lágrimas no resueltas. Y al final, lo importante no es siquiera todo ello, sino cómo cada uno se va conformando y organizando con todo lo vivido.

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-Blueberry

Nadie ama amándose a uno mismo primero

Hace tiempo que la edad y las creencias me enseñaron que, para amar, hay que amarnos a nosotros mismos primero. Sonaba lógico, todos lo decían y para ser sincera, parecía tener sentido, ¿no?

Pero, con el paso de los años, aquella idea quedó tan superficial como simplista. Sí, sonaba poético, romántico, motivador… e increíblemente reduccionista, perfectamente característico de una sociedad que tiende a la satisfacción inmediata narcisista e individualizada. 

¿Cómo es posible aprender el amor en soledad? Simple: no es posible. 

Hace tiempo ya se hablaba de las repercusiones del “apego”, de lo peligroso que es la dependencia y que por ello teníamos que ser independientes y libres, desapegarnos y vivir sin ataduras. Para ello, debíamos de regresar a nosotros mismos, y aprender. amarnos a nosotros mismos en total soledad.Creemos intensamente que tenemos que amarnos a nosotros mismos, tenemos que tener un autoestima elevado y un gran sentido de autonomía e independencia para así, solo así, poder amar a otra persona.

Pero olvidamos que nuestra primera experiencia de amor, de todos nosotros, se forma en compañía. Siempre. Exactamente igual al sentido de autonomía y autoestima que solo se puede dar en el contexto de una relación.

El primer vínculo emocional y de amor de todos los seres humanos, es nuestra madre o padre (o el cuidador principal). Solo a través de esa conexión y ese vínculo íntimo y emocional, generamos un concepto de validez de nosotros mismos, o bien, autoestima. (“Si recibo amor y protección de mi figura materna, es porque soy una persona ‘digna’ de afecto” “Si yo no recibo amor de mi cuidador principal, es porque no valgo lo suficiente para recibir afecto”).

En la medida en que recibimos afecto y protección de una figura durante los primeros años de vida, nuestro sentido de valía, o autoestima, se va conformando. Cuando hay un sentido de autoestima, el amor propio se da como condición inmediata. 

No se trata de “aprender a amarme a mí mismo primero para amar a otra persona”, porque para amarme a mí mismo necesito la experiencia previa de “saber estar” junto con alguien más. Aquello no será algo que se construya en soledad y por sí misma. Al final… hasta la terapia psicológica se da en el contexto de una relación terapéutica, ¿no?

Así, entre mayor seguridad sintamos con alguien, entre mayor la certeza de que hay alguien para nosotros, para esos momentos tanto positivos como negativos; más nos podemos alejar para ser independientes. Al final del día, si algo sale mal, está la certeza de que habrá alguien ahí para sostenernos.

Al final, la sociedad infunde un miedo e incluso un estigma a la dependencia de otras personas, sin mencionar que la “dependencia Sana“* es necesaria, un apego seguro. Entre más cercanos y en sintonía nos sentimos con alguien, entre más seguros nos sentimos en un vínculo; más independientes somos y más nos podemos separar de alguien para poder ser nosotros mismos.

Al final el tiempo, las experiencias, lecturas y personas me enseñaron que, no estamos aquí para estar solos. Estamos aquí para ir en compañía porque solo así, llegamos más lejos.

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-Blueberry

Confundimos la autoestima con demasiadas cosas

Quien se esfuerza en demostrar el valor propio activamente en los otros, busca en la validación y reconocimiento externo, aquello que internamente no ha sido capaz de aceptar o reconocer. No hay necesidades de demostrar quien conoce su valor propio. Lo demás son máscaras.

Confundimos demasiadas cosas con una autoestima elevada. Creemos que el proclamarnos infinitamente felices, y mostrarnos eufóricos y sonrientes, significa directamente una gran confianza y seguridad. Creemos como seguros a quienes afirman continuamente sus cualidades, explícita y activamente, en el mundo, asegurando lo que consideran que son, buenos, increíbles, exitosos…

No, no, no.

Quizá, solo quizá, se trate de alguna máscara más. Una máscara que intenta demostrar tan intensamente algo que en fondo es difuso o casi nulo. Una forma barata de convencimiento del Otro sobre el valor propio.

Con el paso del tiempo, vemos sonrisas vacías y ruidosas, envidiándolas e incluso tratando de adoptarlas. Con el tiempo, escuchamos risas escandalosas, con gestos exagerados, tratando de darle veracidad al rol que no es más que una apariencia. Una forma de convencimiento…

Con el paso del tiempo, nos damos cuenta que, quien realmente está en paz consigo mismo, jamás tratará de exhibir a los otros sus cualidades. La seguridad no es bulliciosa ni exuberante, será más el estado interno de satisfacción, que no necesita ser validado por alguien más.

 

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-Blueberry

Blueberry quote blue

El cambio viene del proceso interno

Decidir cambiar es una cosa. Quizá es el primer paso, pero el primer paso de un montón más.

Un cambio involucra el rompimiento de un patrón de comportamiento y pensamiento, el cual jamás es fácil. Involucra vernos a nosotros mismos, muy adentro, y ver aquellas partes que tratamos de ocultar. Un cambio no siempre es un proceso fácil, involucra compromiso, tiempo, e incluso dolor. Un dolor que siempre valdrá la pena.

Finalizar por completo una etapa e iniciar una nueva. Y eso, por más fácil y bonito que se escuche, no siempre es fácil es fácil.

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Blueberry

Reflexión: No puedes amar una máscara

¿Alguna vez te has cuestionado si esto es lo que quieres estar viviendo? ¿Estás satisfecho con tu día a día, cuando no puedes publicar lo que haces o tienes? ¿Qué te pone la piel de punta? ¿Qué hiciste hoy por darte gusto a ti, sin decirle a nadie más? ¿En qué piensas cuando estas atorado en el tráfico y no tienes como esconderte de ti mismo?

 La autenticidad, una palabra que resuena dentro del conjunto de las representaciones mentales impuestas por nuestra sociedad, que constituyen el mundo que conocemos como hoy. Un hoy tan completamente inmerso en la necesidad de validación, que pensamos que la normalidad del ser humano es estar en constante búsqueda de la respuesta gratificante de los otros hacia nosotros. De esta forma creemos que conseguiremos lo que se conoce popularmente como la “felicidad”. La validación se vuelve tan adictiva que es la prioridad absoluta que rige nuestras vidas, escondiendo hasta de nosotros mismos nuestra verdadera identidad, esencia, o lo que se conoce en la psicología analítica como el “self”.

Buscamos en otros la aceptación que deberíamos darnos a nosotros mismos. Y aquí renunciamos a nuestra libertad. En esta lucha por alcanzar lo inalcanzable, nos desintegramos, y parece ser que hay una constante de patologías conocidas como depresión, ansiedad, adicciones y otras, con mayor o menor gravedad, pero con la misma raíz: las representaciones mentales de nuestro “self” con respecto al otro.

Tenemos que aprender a dejar de crear patrones adictivos con las personas, así como con cualquier otra cosa que nos haga sentir bien momentáneamente. Dejar de conformarnos con situaciones que cuestionan nuestro valor por recibir de vez en cuando esa validación temporal. Desacostumbrarnos a la sensación de felicidad efímera, que fácilmente se quiebra en mil pedazos, cuando la dejamos en manos de algo externo.

Estamos condicionados a formar una imagen interna de nosotros mismos de acuerdo al juicio del otro y sus calificaciones vacías, basadas en las propias carencias de quien califica. Juzgamos a través de nuestras propias inseguridades. Lastimamos a través de nuestro propio dolor. Le tenemos tanto miedo a la vulnerabilidad que preferimos crear un falso sentido de seguridad basado en el reconocimiento que obtendremos al tratar de perseguir los ideales de perfección inalcanzables, a los que parece ser que todo mundo quiere llegar.  Desde la persona con la que decidimos estar, la profesión que decidimos ejercer, hasta dónde, cómo y con quien decidimos invertir lo más preciado que tenemos que es el tiempo.

 La comparación es la peor forma de autoagresión que te puedes hacer a ti mismo. Esta compulsión tóxica que tenemos nos devalúa internamente de forma que dejamos de reconocer nuestro sentido verdadero del “self”, y es ahí cuando muere la autenticidad, y con ella tu amor propio. El amor que te tienes a ti mismo, es tu concepción o “schema” de lo que entiendes por amor. Si este es en base a una compulsión inconsciente o búsqueda de validación, el mundo exterior responderá inconscientemente de la misma forma hacia a ti.

“Conocernos”; entender nuestro “self”. Llegar a ello toma dedicación, toma tiempo y sobretodo, atrevernos a cambiar el foco hacia adentro. A soltar lo que nos sostiene superficialmente, y dar pie a la seguridad que adquieres al ser responsable de tu propia felicidad, retomando el poder de ti mismo. Reaprender lo que es gozar. Disfrutar.

 El amor propio no es estar orgulloso de tu red social, pertenencias materiales, puesto de trabajo, sueldo, persona con la que eliges compartir tu vida, status social, etc. Todas esas son máscaras baratas y mecanismos de defensa que esconden a lo que tanto le tienes miedo. Al aceptar finalmente que la realidad de ti no es lo que pretendes ser, sino lo que hay detrás.

Todos tenemos una historia, con errores e imperfecciones, algunos más grandes que otros, pero finalmente las emociones se viven igual. El ideal de perfección es una ilusión. Hoy lo único que es real, es la persona que está aquí sentada leyendo esto, producto de esa historia. La verdadera naturaleza del ser humano es la vulnerabilidad. La eterna búsqueda del reconocimiento y aceptación de tu imperfección única. Esa es la autenticidad, y el amor propio nace invariablemente de ella. No puedes amar una máscara.

No puedes amar una máscara.

Tú, ¿Qué máscaras crees llevar?
¿Qué máscara has dejado ya atrás?

-Claudia Verónica Martínez

Este artículo que comparto el día de hoy es producto de mi amiga, colega y compañera de maestría; que conozco desde hace algunos años. Compartimos el gusto por muchas teorías, enfoques y técnicas psicodinámicas. Espero puedan comentar qué les parece.

 

Es transformar el significado

“Aunque logres ocultar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia. La historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo.”

-Murakami

He perdido la cuenta de las ocasiones en que me han preguntado qué se tiene que hacer para avanzar en la vida y olvidar los malos y dolorosos momentos. No, no, no. Embrace them. Te han hecho quien eres hoy. No es olvidar, es transformar su significado, el significado que tú le otorgas. El significado que tú te otorgas.

-Blueberry

Divagando: La consciencia no siempre es suficiente

Me preguntaron cuál era el sentido de saber y ser consciente de nuestras dificultades más subyacentes, de todas esas inseguridades, de nuestros comportamientos irracionales y automáticos.

Pensé…

Pareciera que no tuviera sentido, el saberlo no lo quita, no lo hace menos ni nos cambia. ¿Cuál podría ser el objeto de ello? Quizá, solo quizá, ser conscientes para prevenir.

Hay cosas que están tan arraigadas a nosotros, que la conciencia no es suficiente para cambiarlo. Sin embargo, si tenemos presente esas determinadas formas de funcionar de nosotros mismos, quizá, solo quizá, podemos anticipar el comportamiento y sustituirlo por otro.

Solo nos queda aceptarnos a nosotros mismos, y tratar de hacer lo mejor con lo que tenemos, no más, no menos…

-Blueberry