“Por delante era una mentira comprensible, por detrás una verdad incomprensible. ”

-Kundera. La insoportable levedad del ser.

Era fácil cerrar los ojos y tratar de comprender. Comprender. Pero ningún hombre tolera por largos periodos de tiempo negar la realidad de aquella forma, caminar en la oscuridad, y pensar seguir estando en el camino. Porque, tarde o temprano, la realidad hará abrir los ojos.

No hay capacidad que haga tolerar el dolor de los golpes, por no saber dónde pisar, durante tanto tiempo. Ahí donde abrir los ojos funge como instinto…

-Blueberry

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Bastaba con ver

Pero cualquiera en su sano juicio hubiese tardado tan solo algunos segundos para saber que aquello era tan solo mera apariencia. Bastaba con verle de verdad y comprender…

Comprender que muchas veces los ojos dicen más que una sonrisa y una postura. Que el silencio también esconde anhelos y algunos miedos. Que la seguridad muchas veces es inseguridad mal camuflajeada.

Siempre había más. Al menos por momentos..

-Blueberry

Microrrelato: Hasta la insensatez

Y un día tendría que aprender que no lo podía controlar todo, que por más esfuerzo, incluso más allá de su propia capacidad, jamás sería suficiente. No se debería a una mera incapacidad o incompetencia, sino porque la realidad no respondería bajo sus leyes, ya tenía las propias.

Quiso mirar a sus ojos apenas unos segundos, hacerse presente, mantenerse en el pensamiento de su acompañante un rato mas y no desaparecer. Desaparecer.

Porque al final, de eso se trataba, ¿no? De mantenerse vivo en el pensamiento del otro. Existir ahí, no solamente en uno mismo, sino de permanecer en otra mente. Vernos a nosotros mismos en otros, para así validar nuestra propia existencia.

Pero aquellos ojos que tanto había deseado con desesperación no respondían más, quizá le miraban de reojo, pero no era lo que necesitaba. No existía manera de entenderlo de alguna otra forma más que, todo se desvanecía con el tiempo. Los recuerdos se iban desprendiendo de la piel, y las sensaciones desaparecían en el aire.

Quería gritar, estallar en desesperación, llorar y hacer todo terminar. El aire se había ido, la sangre no fluía. Una exasperación que solo podía sobrecogerle hasta la insensatez. Los sentimientos ya no tenían sentido, porque ahora todo fluctuaba más rápido de lo que podía percibir. La sensación de rabia y deseo de hacerle sentir peor de lo que alguna vez sintió en toda su vida… y el infinito amor que amenazaba con jamás irse y demandaba el lugar que antes fue.

¿Habría sido un sueño o realmente estaba gritando hasta olvidar su propia voz? Deseaba desesperadamente su atención. Necesitaba hacer algo para aparecer una vez más en el reflejo de esos ojos y permanecer ahí. Porque… porque al final, aquello aseguraba su propio sentido.

No, aquello no era amor, era sobreviviencia narcisista. La intolerancia a la sola idea de liberarle, y aceptar su propia desaparición no solo en la vida del otro, sino de sus pensamientos. Su desaparición.

-Blueberry

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Se comprende hacia atrás y se vive hacia adelante

Suena tan bien decir que hay que darle la vuelta a la página, no mirar atrás, y avanzar. Tan fácil. Y tan fácil caer en los mismos patrones si no se comprenden.

Mirar hacia atrás no es más que mirarnos en retrospectiva. Habrá que comprender que lo que hicimos nos ayudó en ese momento dado, y por qué ello ya no nos funciona más.

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Blueberry

Un sueño que no estaba solo para soñarse

Unos ojos jóvenes que delataban un cansancio ya algo viejo.

Unos ojos que no habían vivido lo suficiente pero sí habían sentido lo necesario, cargando con historias largas y otras inconclusas.

Una boca curveada, que no hacía más que regalar incertidumbre y misterio.

Un aliento que incitaba el calor y la cercanía necesaria.

Un sueño que no estaba ahí solo para soñarse.

Un recuerdo que parecía traicionarle a ratos, al prometerle permanecer en el pasado, pero terminaba como la peor sombra hasta en la noche.

Una fatiga que no era de aquel cuerpo.

Porque al final los años no son los que pesan, sino todo lo que se calla con los días y semanas y años. Porque lo que pesa no es el tiempo en sí, sino las experiencias previas y las lágrimas no resueltas. Y al final, lo importante no es siquiera todo ello, sino cómo cada uno se va conformando y organizando con todo lo vivido.

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-Blueberry

Nadie ama amándose a uno mismo primero

Hace tiempo que la edad y las creencias me enseñaron que, para amar, hay que amarnos a nosotros mismos primero. Sonaba lógico, todos lo decían y para ser sincera, parecía tener sentido, ¿no?

Pero, con el paso de los años, aquella idea quedó tan superficial como simplista. Sí, sonaba poético, romántico, motivador… e increíblemente reduccionista, perfectamente característico de una sociedad que tiende a la satisfacción inmediata narcisista e individualizada. 

¿Cómo es posible aprender el amor en soledad? Simple: no es posible. 

Hace tiempo ya se hablaba de las repercusiones del “apego”, de lo peligroso que es la dependencia y que por ello teníamos que ser independientes y libres, desapegarnos y vivir sin ataduras. Para ello, debíamos de regresar a nosotros mismos, y aprender. amarnos a nosotros mismos en total soledad.Creemos intensamente que tenemos que amarnos a nosotros mismos, tenemos que tener un autoestima elevado y un gran sentido de autonomía e independencia para así, solo así, poder amar a otra persona.

Pero olvidamos que nuestra primera experiencia de amor, de todos nosotros, se forma en compañía. Siempre. Exactamente igual al sentido de autonomía y autoestima que solo se puede dar en el contexto de una relación.

El primer vínculo emocional y de amor de todos los seres humanos, es nuestra madre o padre (o el cuidador principal). Solo a través de esa conexión y ese vínculo íntimo y emocional, generamos un concepto de validez de nosotros mismos, o bien, autoestima. (“Si recibo amor y protección de mi figura materna, es porque soy una persona ‘digna’ de afecto” “Si yo no recibo amor de mi cuidador principal, es porque no valgo lo suficiente para recibir afecto”).

En la medida en que recibimos afecto y protección de una figura durante los primeros años de vida, nuestro sentido de valía, o autoestima, se va conformando. Cuando hay un sentido de autoestima, el amor propio se da como condición inmediata. 

No se trata de “aprender a amarme a mí mismo primero para amar a otra persona”, porque para amarme a mí mismo necesito la experiencia previa de “saber estar” junto con alguien más. Aquello no será algo que se construya en soledad y por sí misma. Al final… hasta la terapia psicológica se da en el contexto de una relación terapéutica, ¿no?

Así, entre mayor seguridad sintamos con alguien, entre mayor la certeza de que hay alguien para nosotros, para esos momentos tanto positivos como negativos; más nos podemos alejar para ser independientes. Al final del día, si algo sale mal, está la certeza de que habrá alguien ahí para sostenernos.

Al final, la sociedad infunde un miedo e incluso un estigma a la dependencia de otras personas, sin mencionar que la “dependencia Sana“* es necesaria, un apego seguro. Entre más cercanos y en sintonía nos sentimos con alguien, entre más seguros nos sentimos en un vínculo; más independientes somos y más nos podemos separar de alguien para poder ser nosotros mismos.

Al final el tiempo, las experiencias, lecturas y personas me enseñaron que, no estamos aquí para estar solos. Estamos aquí para ir en compañía porque solo así, llegamos más lejos.

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-Blueberry

El cambio viene del proceso interno

Decidir cambiar es una cosa. Quizá es el primer paso, pero el primer paso de un montón más.

Un cambio involucra el rompimiento de un patrón de comportamiento y pensamiento, el cual jamás es fácil. Involucra vernos a nosotros mismos, muy adentro, y ver aquellas partes que tratamos de ocultar. Un cambio no siempre es un proceso fácil, involucra compromiso, tiempo, e incluso dolor. Un dolor que siempre valdrá la pena.

Finalizar por completo una etapa e iniciar una nueva. Y eso, por más fácil y bonito que se escuche, no siempre es fácil es fácil.

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Blueberry