Podemos mirar el pasado

El hombre atraviesa el presente con lo ojos vendados. Solo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar el pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.”

-Kundera.

Porque la conciencia del aprendizaje se da en retrospectiva. Con el paso de los daños… de las risas. ¿Cuánto no hemos avanzado sin darnos cuenta? ¿En qué momento dimos el paso que tanto temíamos y vivíamos seguros de jamás poderlo dar? Las fantasías cambiaron, avanzaron sin advertirnos. Los planes se disolvieron, sin tiempo para verles partir. Y así, sin más, al mirar atrás…

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-Blueberry

Extracto de un libro que quizá llegue a escribir

 

 

Ari

La primera oración del libro de Ana Karenina señala que toda familia infeliz, tiene un motivo especial para sentirse desgraciada. Es cierto aquello, pero también es cierto que, en toda familia infeliz, hay un miembro específico en el cuál todo ese peso cae libremente. Toda esa presión y todos esos problemas familiares no pueden quedar ahí, flotando sin rumbo, generación tras generación.

Pero no todas las personas son conscientes de ello, y muchas veces ven como locos e incomprendidos a estos miembros que cargan el peso de cientos de historias intergeneracionales y presiones familiares. Les observan de lejos, con recelo, y los culpan desmesuradamente. Como si todo aquello fuese intencional, como si aquello fuese previamente planeado y con un objetivo específico. No, no veían el panorama completo, su panorama.

Y así como en la casa de los Oblonsky, la casa de Ari no era definitivamente la excepción. Y era ella sobre quien ese peso había recaído. Lo importante aquí era preguntarse, ¿y cuál era el resultado de todo esa presión y dolor involucrado? Quizá, a primera instancia era complicado advertirlo, quizá ni era observable… pero prestando algo de atención, era indiscutible. Siempre lo es.

 

-Blueberry