Microrrelato: Inseparables de lo interpersonal

Escuchaba la platica, pero se vivía a sí misma alejada de la realidad, como si presenciara una película y no como algo que estaba pasando en el presente. Quizá tenía que ver con la naturaleza de la conversación.

Se había puesto tan de moda la salud mental, el amor propio, la autoestima, sin embargo, era un absurdo escuchar aquello. Sus amigas hablaban de cómo mágicamente un “desbalance químico” había surgido y en consecuencia tenían que “trabajar en su salud mental”. Pero la realidad no funcionaba de aquella forma. Las cosas no suceden mágicamente. El malestar mental, ni el físico, acontece de tal forma. Como si el ser humano fuese así de sencillo y poco complejo.

El deseo de mejorar no viene de la mera decisión propia de querer mejorar y ya, como lo “venden” actualmente. Somos más complejos que eso. Y es que el ser humano es inseparable del campo interpersonal. Nada surge “solamente desde uno”. Nuestra personalidad, atributos, fantasías, complejos y traumas se van formando en dicho campo. Siempre en relación a algo más.

Así que veía a sus amigas hablar de la forma más bella posible. Se animaban entre ellas, se invalidaban sin siquiera saber. “Todo estará bien”, “cuando menos te des cuenta ni te acordaras”, “no es tan grave”, “suéltalo y ya”. Eran buenas intenciones sin duda. Había aprecio. “Mírame, yo ya estoy bien, lo dejé ir”, decía quien se cortaba una vez al mes y no podía controlar su autoagresión.

Pero nadie hablaba de la situación, o las cosas, que lo habían generado. Nadia hablaba del peso que el contexto y el marco interpersonal tiene sobre uno. Desde un microcontexto como la familia nuclear, hasta el macrocontexto como la política. ¿Quién quiere hablar de ello? ¡Hasta sonaba a queja! Y también era complejo ver las causas, era más fácil atribuir todo al azar, a uno mismo.

Pero a veces ver de frente el motivo, o los diversos motivos, pesa más que el propio malestar.

La culpa pesaba de una forma inimaginable a veces, llega a controlar. ¿Para qué hablar de la negligencia de los padres, del abuso de la pareja, de la sobreprotección asfixiante…. de las fantasías no cumplidas, de la incapacidad aprendida sobre no expresar?

-Blueberry

Microrrato: Un suspiro

Un suspiro irrelevante. No significaba nada más que una mecánica exhalación. No, no como esos suspiros profundos cuando la piel parece despertarse y logra revivir sueños, caricias y hasta historias. Solo un suspiro ordinario. Una mera reacción biológica.

Era fuerte reconocerlo, pero sabía que eso representaba para esa persona, mientras que para él no era de aquella forma. En el fondo de su conciencia esa figura tenía el significado de toda una novela entera.

No coincidían.

Suspiró. ¿Quien niega una mirada? ¿Quien niega el humano deseo de ser visto y sentido? No encontraba una agresión tan profunda como aquella. Cerró los ojos. Alguien que representa lo mismo que un suspiro mecánico. Ni siquiera se piensa más allá…

-B

Final

No hay inicio sin un final. No hay final sin conciencia de ello. No hay conciencia sin dolor. Y el dolor siempre acompañado de la capacidad de reflexión e integración.

-B

Nace el amor

“Así es el momento en que nace el amor: la mujer no puede resistirse a la voz que llama a su alma asustada; el hombre no puede resistirse a la mujer cuya alma es sensible a su voz.”

El dolor te cambia

No podemos creer que después de algún trauma, dolor, pérdida importante en la vida seremos la misma persona, es imposible. El dolor te cambia profundamente, te transforma, para bien o para mal.

El desafío es recuperar la compostura, comprender la herida que se generó, el fantasma con el que se tendrá que cargar a partir de lo vivido. Permanecer en el deseo de sanar y superar y avanzar a pesar de dicho dolor.

-Blueberry

Los otros

Quizá las personas no sean lo que creemos que son realmente,

quizá sean la mera idea que hemos hecho de ellos,

lo que hemos querido ver, y lo que hemos querido ocultar,

nuestros deseos o nuestros miedos,

y quizá, solo quizá, la dificultad radica entre el golpe de realidad y la construcción interna que hemos creado a lo largo de los días y años.

Quizá algún día podamos mediarla y acordarla…

-Blueberry

Microrelato: Nadie viene en blanco

Era más fácil andar por la superficialidad, donde la negación de la realidad promete un toque de tranquilidad y otro de paz. Anhelaba un amor sincero y puro, como cualquiera que había leído en cientos de libros y cuyos finales suceden exactamente como en la imaginación. Libros, donde la intención era amortiguar, idealizar… prometer, jamás profundizar ni ver la realidad.

Quizá, años faltaban para ver más allá, para entender. Había sinceridad, no obstante, parecía aún perseguir idealización y amores románticos infantiloides con intentos de reciprocidad, que más bien se caracterizaban por su función de ser una extensión narcisista, satisfaciendo solo su Yo. Quizá aún no era siquiera consciente de ello. No, aún no lo veía.

Fantaseaba con una mirada transparente, que hiciera encajara todo con naturalidad. Como si el amor fuera algo simple, como si bastara y viviera de las coincidencias de la vida. Y como muchos, su búsqueda se dirigía a alguien en el mismo camino y dirección.

Aquella búsqueda omitía el hecho de que cada uno lleva en la piel una historia diferente, que cada persona carga siempre fantasmas. Fantasmas que no se refieren a problemas que atormentan, sino experiencias, vivencias y pensamientos previos que ningún ser humano puede evitar. Nadie vive sin fantasmas, y el problema era ese, ni siquiera poder reconocerlos y vivir en una negación infantil.

Y de eso se trataba las relaciones maduras y profundas que tanto decía anhelar: ver que cada participante siempre traerá consigo fantasmas, imaginación y diálogos internalizados previos, donde el objetivo es verlos, coordinarlos y mediarlos; construirlos con sus respectivas bases individuales ya establecidas.

Ver que cada uno trae consigo un montón de memorias que motivarán ciertas acciones, y que nadie vendrá en blanco, sin peso. No habrá más que coordinar y construir.

Nadie viene sin la compañía de sus sombras, perspectivas e idiosincracias para entender la realidad y defenderse contra lo que sea que despierte ansiedad y preocupación. Y quizá su tarea ahora era intentar observar y observarse.

-Blueberry