El error

Encontró el error.

Había sido siempre lo mismo, el miedo que le paralizaba y le impedía hablar. Explicar todos esos miedos y preocupaciones irracionales en la piel, que, aún siendo consciente de ello, seguían pesando.

Se ahogó con las palabras que siempre soñó decir. Siempre esperando el momento adecuado. Nunca haciéndolo.

Quería pensar que entendía de donde venía ese miedo a verbalizar, incluso lo positivo, sus deseos, sus esperanzas.

Pero ello ya no le servía.

Seguiría siendo espectador. Siempre de lejos, siempre en deseo…

Desear no mueve la realidad

No funcionó. Fue absurdo contemplar la idea de que, pensado y soñando tanto, quizá ocurriría.

El café se acabo demasiado pronto, la piel ahora se sentía diferente, traía otros recuerdos.

Las palabras ya no sabían qué contar, estaban cansadas de lo mismo.

No, desearlo con intensa fuerza no mueve la realidad. Habrá que hacer algo más.

Y resultó así

A veces defenderse tanto contra ese miedo tan grande que no para de existir… hace realidad el dolor del que supuestamente tratamos de evitar.

Cuidamos tanto alejarnos del dolor, que la misma inacción hace lo suyo.

No moverse también lleva la cuenta.

B

De tus recuerdos

Tanto tiempo perdido en buscar y definir explicaciones, cuando a veces solo basta hablar de los recuerdos, incluso de aquellos imaginarios.

Platicar de los fantasmas que generamos, aún sin ser conscientes de ello.

Aceptar las sensaciones que quedaron debajo de la piel y de las cuales quizá aún no seamos capaces de escapar.

Ahora, háblame de tus recuerdos…

Microrrelato: El recuerdo no se erradica

Quería ir en contra de la naturaleza. Luchar contra la condición humana y obligarse a olvidar, en un mundo hecho de recuerdos e historias.

No era más que una fantasía que se había idealizad a lo largo del tiempo y de los años entre las personas: el dese de olvidar, de soltar y hacer desaparecer todo lo malo y que jamás ayudó, quedarse con los buenos momentos de sonrisas y risas.

Pero lo que pasó realmente sucedió y afectó. Las memorias no desaparecerían, sus rostros, las palabras dichas y no dichas, los suspiros ya eran parte de su historia. Sería confuso y aterrador actuar como si nada, ofreciendo sonrisas y palabras que no sabrían a completa sinceridad. Los besos, quedarían en la superficialidad.

A veces la culpa también lo acompañaba, la crítica a sí mismo y el odio a todas las circunstancias pasadas. El coraje… ¿Qué más le haría a todo eso?

Pero el recuerdo no se erradica por completo. Porque lo que vivimos es parte de nosotros, inmutable. No podemos dejar de sentir los sentimientos incómodos, pero podemos llegar a sentirlo menos,

Microrrelato: Fantaseamos

Fantaseaba con lo que se enseñó que se debía fantasear. Metas efímeras e infinitas destinadas a terminar en insuficiencia.

Pensó que así era, que lo estaba haciendo bien. Quizá. Solo quizá.
Había nacido como un pensamiento, de esas fantasías que ayudaban a pasar los días y los malos ratos. No era algo muy concreto en su mente, eran como colores intentando integrarse en algo coherente. Mas, en el fondo quedaba esa sensación que predominaba: un deseo de pertenecer.

Había sido algo difícil el camino, no siempre, pero a ratos. Aprendió de alguna forma a mostrar ser valiente y positiva, luchar por lo que quería, a sonreír, a ser siempre diferente.

Aunque jamás se dio cuenta que aquellos anhelos jamás fueron sus anhelos. Que los suyos se habían perdido en la dificultad de los días y en las miradas que jamás la vieron. Aquello era la superficie, la sociedad diciéndole cómo debía de ser.

No era la independencia el objetivo. Era tolerar el dolor que jamás se podría evitar. Estar lleno, aún así.

Pero tampoco era culpa suya. Simplemente no sabía más.

Somos historias en proceso

Al final, somos las historias que somos capaces de narrar sobre nosotros mismos, sobre lo que hemos vivido y lo que nos ha tocado enfrentar. Sobre lo que han hecho de nosotros y hemos, o no, aceptado. Somos el resultado de la forma en que hemos llegado a entender nuestras vivencias subjetivas.

-Blueberry

Bastaba con ver

Pero cualquiera en su sano juicio hubiese tardado tan solo algunos segundos para saber que aquello era tan solo mera apariencia. Bastaba con verle de verdad y comprender…

Comprender que muchas veces los ojos dicen más que una sonrisa y una postura. Que el silencio también esconde anhelos y algunos miedos. Que la seguridad muchas veces es inseguridad mal camuflajeada.

Siempre había más. Al menos por momentos..

-Blueberry