Microrrelato: Fantaseamos

Fantaseaba con lo que se enseñó que se debía fantasear. Metas efímeras e infinitas destinadas a terminar en insuficiencia.

Pensó que así era, que lo estaba haciendo bien. Quizá. Solo quizá.
Había nacido como un pensamiento, de esas fantasías que ayudaban a pasar los días y los malos ratos. No era algo muy concreto en su mente, eran como colores intentando integrarse en algo coherente. Mas, en el fondo quedaba esa sensación que predominaba: un deseo de pertenecer.

Había sido algo difícil el camino, no siempre, pero a ratos. Aprendió de alguna forma a mostrar ser valiente y positiva, luchar por lo que quería, a sonreír, a ser siempre diferente.

Aunque jamás se dio cuenta que aquellos anhelos jamás fueron sus anhelos. Que los suyos se habían perdido en la dificultad de los días y en las miradas que jamás la vieron. Aquello era la superficie, la sociedad diciéndole cómo debía de ser.

No era la independencia el objetivo. Era tolerar el dolor que jamás se podría evitar. Estar lleno, aún así.

Pero tampoco era culpa suya. Simplemente no sabía más.

Somos historias en proceso

Al final, somos las historias que somos capaces de narrar sobre nosotros mismos, sobre lo que hemos vivido y lo que nos ha tocado enfrentar. Sobre lo que han hecho de nosotros y hemos, o no, aceptado. Somos el resultado de la forma en que hemos llegado a entender nuestras vivencias subjetivas.

-Blueberry

Reflexión: Ser fuerte

Alguien, en algún momento, en algún lugar, dijo que “ser fuerte” era no dejarse vencer por las emociones, no sentir, solo pensar y hacer. La racionalización parecía algo particular del siglo presente, y aquello sonaba tan acertado como creíble… casi.

Pero, ser fuerte se utilizaba casi como sinónimo de “aguantarse”, de tragarse las emociones y aparentar frialdad y casi superioridad ante una situación. No, no, no. Así no.

Ser fuerte es reconocernos, con todo lo que ello implica.  Es ver nuestros logros y nuestras derrotas. Es ver nuestras cualidades y limitaciones.  Observar tanto objetiva como intersubjetivamente las circunstancias que nos rodean, pero sobretodo, preguntarnos: ¿Qué de mí influyó para encontrarme en este lugar, con estas personas, ante esta situación y no otra? El contexto en el que vivo no depende de mí, pero, ¿qué parte de mí, me permitió vivir esto, tanto positivo como negativo?

Ser fuerte es aceptarnos, como seres dinámicos y en constante evolución. Como seres vulnerables y resilientes. Aceptarnos con cada emoción y sentimiento que aparezca de por medio, tanto negativo como positivo.

Ser fuerte es mirarse a uno mismo y permitir

se sentir, sentirse.

30724449_1593753744074768_203662985489547264_n

-Blueberry

Eres suficiente

Nunca tienes por qué llegar a tratar de demostrarle a alguien que eres suficiente.  No tienes por qué bajarle el cielo, la luna y las estrellas a alguien para convencerle de tu verdadero valor. Y si en algún momento sientes que lo tienes que hacer para que esa persona se quede, no merece la pena.

 

-Blueberry

Divagando: Quizá ser positivos no es la respuesta

No creo que “tratar de ser positivos” sea la respuesta a esos malos ratos y a vivir la vida en general. Es increíblemente fácil y superficial decir que “hay que vivir y sonreír siempre para ser felices” sin más.

Ser positivos conllevaría una disminución en las capacidades de afrontamiento y búsqueda de soluciones factibles, ya sean fáciles o difíciles para nosotros. Es una resignación y renuncia a nuestras verdaderas capacidades.

La vida no es perfecta, y ser positivos absolutamente siempre sin duda no es la respuesta. Detenerse a ratos, sentir todo aquello que nos duele, y sin ninguna postergación, mirarse a sí mismo y aceptar la capacidad para sobrellevar lo que venga sin duda sí hará una diferencia. Ver lo que podríamos cambiar, no de la situación, sino de nosotros mismos dentro de la situación. Y entonces sí,  ser positivos es lo que sigue.

 

-B