Un sueño que no estaba solo para soñarse

Unos ojos jóvenes que delataban un cansancio ya algo viejo.

Unos ojos que no habían vivido lo suficiente pero sí habían sentido lo necesario, cargando con historias largas y otras inconclusas.

Una boca curveada, que no hacía más que regalar incertidumbre y misterio.

Un aliento que incitaba el calor y la cercanía necesaria.

Un sueño que no estaba ahí solo para soñarse.

Un recuerdo que parecía traicionarle a ratos, al prometerle permanecer en el pasado, pero terminaba como la peor sombra hasta en la noche.

Una fatiga que no era de aquel cuerpo.

Porque al final los años no son los que pesan, sino todo lo que se calla con los días y semanas y años. Porque lo que pesa no es el tiempo en sí, sino las experiencias previas y las lágrimas no resueltas. Y al final, lo importante no es siquiera todo ello, sino cómo cada uno se va conformando y organizando con todo lo vivido.

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-Blueberry

Microrrelato: con historias en la piel

Había algo ahí que te hacía pensar que lo que estaba a simple vista simplemente no podía ser todo. Era algo en la forma en que veía su mundo, su alrededor, hasta sus propias manos; que te dejaba profundamente pensando.

Era una ligereza sutil y vaga, pero jamás se podía ignorar por completo. Era algo más complejo, se metía hasta en la piel, una sensación que no te permitía dejarlo pasar desapercibido.

Caminaba con aparente seguridad, con soltura y hasta una pizca de ambición. Pero siempre y cuando te distrajeras un poco y le observaras de reojo, se vislumbraba casi claramente esa superficialidad en todo su espectáculo y esa forma característica de ser. Aquella forma de caminar que solo trataba de tapar algo más profundo, una inseguridad casi asimilada.

Y como todas las personas que dicen aceptar sus inseguridades, también tendía a transformarlas en risas y humor ligero. Casi real. Casi lograba hasta creerlo. Casi. Con esas historias que llevaba en la piel y que le habían servido como escudos y vendas, para tapar todo el mal que algún día fue. Para transformarlo y ahora verlo como un recuerdo lejano, un recuerdo, que sin darse cuente, se distinguía a ratos.

Y como pocas personas que sienten de verdad, le era más fácil aplacarlo un poco, ignorarlo incluso y sentir que sentía como el resto… dejando salir a ratos una genuina emoción a lo que no cualquiera le encontraría el mismo sentido.

Las cicatrices también eran de memorias.

-Blueberry

Confundimos la autoestima con demasiadas cosas

Quien se esfuerza en demostrar el valor propio activamente en los otros, busca en la validación y reconocimiento externo, aquello que internamente no ha sido capaz de aceptar o reconocer. No hay necesidades de demostrar quien conoce su valor propio. Lo demás son máscaras.

Confundimos demasiadas cosas con una autoestima elevada. Creemos que el proclamarnos infinitamente felices, y mostrarnos eufóricos y sonrientes, significa directamente una gran confianza y seguridad. Creemos como seguros a quienes afirman continuamente sus cualidades, explícita y activamente, en el mundo, asegurando lo que consideran que son, buenos, increíbles, exitosos…

No, no, no.

Quizá, solo quizá, se trate de alguna máscara más. Una máscara que intenta demostrar tan intensamente algo que en fondo es difuso o casi nulo. Una forma barata de convencimiento del Otro sobre el valor propio.

Con el paso del tiempo, vemos sonrisas vacías y ruidosas, envidiándolas e incluso tratando de adoptarlas. Con el tiempo, escuchamos risas escandalosas, con gestos exagerados, tratando de darle veracidad al rol que no es más que una apariencia. Una forma de convencimiento…

Con el paso del tiempo, nos damos cuenta que, quien realmente está en paz consigo mismo, jamás tratará de exhibir a los otros sus cualidades. La seguridad no es bulliciosa ni exuberante, será más el estado interno de satisfacción, que no necesita ser validado por alguien más.

 

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-Blueberry

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Reflexión: ¿Quién crees que debes ser?

¿Quién crees que debes ser?

Veníamos en blanco, en un mundo que aparentaba orden en el caos. Las reglas e ideales no estaban dentro de nosotros, se fueron metiendo, poco a poco, conforme los años pasaban y fuimos creciendo. Nos lo dijeron, lo creímos. Lo aceptamos.

Hoy, después de todos estos años de vida, piensa:

¿Qué es todo aquello que siempre has creído que debes ser o lograr?

Será un ideal de madre o padre perfecto. O quizá llegar a un trabajo y remuneración increíble, una posición socioeconómica determinada.

Será quizá sentir que debes llegar a ser ‘alguien’ en la vida, o tener cientos y cientos de amigos para disfrutar de la aceptación y validación.

Será pensar que tienes que tener el cuerpo perfecto, según los estándares absurdos de la sociedad contemporánea; o viajar por todo el mundo e infundir una ‘admiración’ superflua.

¿Ser el hijo, hermano, compañero, amigo,  pareja perfecto o perfecta?

Piensa, ¿qué es todo aquello que aspiras en convertirte, o que debes de cumplir día a día para cumplir con los estándares establecidos por ti mismo (tus padres o la sociedad misma? Es bueno desear crecer, pero es fácil caer en un Yo Ideal rígido e insuperable, cuya realidad incluso pudiese estar establecido por reglas que jamás fueron nuestras… Si nuestras expectativas establecidas por nuestro Yo Ideal, son rígidas y no son compatibles con la realidad objetiva, la frustración inundará…

¿Quién te dijo que debías ser así?

¿Quién te dijo que eso te haría más?

 

-Blueberry

Reflexión: Date una oportunidad

“Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Date una nueva oportunidad. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo para siempre.”

Solo hay una persona con quien estarás el resto de tu vida, y solo eres tú mismo(a). A veces, solo a veces, cuando no controlamos a los propios pensamientos, van acercándose un poco más a nosotros, se meten debajo de la piel, nos envuelven, nos imposibilitan escuchar, nos oscurecen la visión. Vivimos, y vemos, a travez de esos pensamientos, cuales filtros. Una realidad distorsionada. Una realidad ajustada a la capacidad que tenemos de tolerar y aceptar., no más, no menos.

Despertar la conciencia no es fácil, es romper los esquemas. Romperse a uno mismo. Y para ello, es necesario comenzar por perdonarnos y aceptarnos. Poco a poco, día a día.

Dime, ¿cómo podemos iniciar perdonándonos y aceptándonos?

-Blueberry