El error

Encontró el error.

Había sido siempre lo mismo, el miedo que le paralizaba y le impedía hablar. Explicar todos esos miedos y preocupaciones irracionales en la piel, que, aún siendo consciente de ello, seguían pesando.

Se ahogó con las palabras que siempre soñó decir. Siempre esperando el momento adecuado. Nunca haciéndolo.

Quería pensar que entendía de donde venía ese miedo a verbalizar, incluso lo positivo, sus deseos, sus esperanzas.

Pero ello ya no le servía.

Seguiría siendo espectador. Siempre de lejos, siempre en deseo…

Casualidad

“Se sorprenderían de saber que ya hace mucho tiempo que la casualidad juega con ellos, una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino, que los acercaba y alejaba, que se interponía en su camino…”


-Wisława #Szymborsk

Desear no mueve la realidad

No funcionó. Fue absurdo contemplar la idea de que, pensado y soñando tanto, quizá ocurriría.

El café se acabo demasiado pronto, la piel ahora se sentía diferente, traía otros recuerdos.

Las palabras ya no sabían qué contar, estaban cansadas de lo mismo.

No, desearlo con intensa fuerza no mueve la realidad. Habrá que hacer algo más.

Y resultó así

A veces defenderse tanto contra ese miedo tan grande que no para de existir… hace realidad el dolor del que supuestamente tratamos de evitar.

Cuidamos tanto alejarnos del dolor, que la misma inacción hace lo suyo.

No moverse también lleva la cuenta.

B

De tus recuerdos

Tanto tiempo perdido en buscar y definir explicaciones, cuando a veces solo basta hablar de los recuerdos, incluso de aquellos imaginarios.

Platicar de los fantasmas que generamos, aún sin ser conscientes de ello.

Aceptar las sensaciones que quedaron debajo de la piel y de las cuales quizá aún no seamos capaces de escapar.

Ahora, háblame de tus recuerdos…

No eran fantasmas

No había fantasmas, nunca existieron.

Los confundimos con nuestra sombra y con las partes de nosotros mismos que nos negamos a ver.

No había malos recuerdos, solo recuerdos.

Los confundimos con nuestros conflictos que no logramos reorganizar dentro de nosotros.

Siempre fuimos nosotros.

Era tan solo un reflejo.