Las respuestas no salvan

Perdemos tiempo buscando una forma de escapar, de liberar(nos).

Las respuestas no nos salvan del pasado. Nada lo hace…

No habrá más remedio que aceptar, que reconciliarse con nuestra historia y con nosotros mismos.

Tolerar que, por más que lo imaginemos y lo suspiremos, las expectativas se mantendrán muchas veces dos pasos por delante de nuestros ojos.

Quizá podamos hacer algo, quizá no.

La historia no cambia, pero sí cómo lo entendemos y qué hacemos, o no, para no repetirlo.

Blueberry

Siempre habrá otro día

Habrá caídas, habrá raspones, habrá historias inconclusas e incomprensibles. Habrá preguntas sin respuestas, porque no todo es lógico y lineal.

El pasado no se va, nunca lo hará, y habrá que vivir con ello. Habrá que aceptar la idea de que el recuerdo no está ahí para pesarnos ni atormentarnos, sino para conformarnos e impulsarnos de alguna manera.

Las palabras resuenan y habrá que aprender a aceptarlas y no evadirlas, porque la evasión solo es una promesa corta que solo aligera el malestar un instante efímero.

Habrá que aprender a aceptar que lo ya vivido es inmutable, bueno o malo, pero lo importante no es ello, sino cómo nos permitimos transformarnos por más resistencia que ejerzamos… porque, aunque no siempre lo pensemos, siempre habrá otro día más.

Feliz 2019!

-Blueberry

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Reflexión: No puedes amar una máscara

¿Alguna vez te has cuestionado si esto es lo que quieres estar viviendo? ¿Estás satisfecho con tu día a día, cuando no puedes publicar lo que haces o tienes? ¿Qué te pone la piel de punta? ¿Qué hiciste hoy por darte gusto a ti, sin decirle a nadie más? ¿En qué piensas cuando estas atorado en el tráfico y no tienes como esconderte de ti mismo?

 La autenticidad, una palabra que resuena dentro del conjunto de las representaciones mentales impuestas por nuestra sociedad, que constituyen el mundo que conocemos como hoy. Un hoy tan completamente inmerso en la necesidad de validación, que pensamos que la normalidad del ser humano es estar en constante búsqueda de la respuesta gratificante de los otros hacia nosotros. De esta forma creemos que conseguiremos lo que se conoce popularmente como la “felicidad”. La validación se vuelve tan adictiva que es la prioridad absoluta que rige nuestras vidas, escondiendo hasta de nosotros mismos nuestra verdadera identidad, esencia, o lo que se conoce en la psicología analítica como el “self”.

Buscamos en otros la aceptación que deberíamos darnos a nosotros mismos. Y aquí renunciamos a nuestra libertad. En esta lucha por alcanzar lo inalcanzable, nos desintegramos, y parece ser que hay una constante de patologías conocidas como depresión, ansiedad, adicciones y otras, con mayor o menor gravedad, pero con la misma raíz: las representaciones mentales de nuestro “self” con respecto al otro.

Tenemos que aprender a dejar de crear patrones adictivos con las personas, así como con cualquier otra cosa que nos haga sentir bien momentáneamente. Dejar de conformarnos con situaciones que cuestionan nuestro valor por recibir de vez en cuando esa validación temporal. Desacostumbrarnos a la sensación de felicidad efímera, que fácilmente se quiebra en mil pedazos, cuando la dejamos en manos de algo externo.

Estamos condicionados a formar una imagen interna de nosotros mismos de acuerdo al juicio del otro y sus calificaciones vacías, basadas en las propias carencias de quien califica. Juzgamos a través de nuestras propias inseguridades. Lastimamos a través de nuestro propio dolor. Le tenemos tanto miedo a la vulnerabilidad que preferimos crear un falso sentido de seguridad basado en el reconocimiento que obtendremos al tratar de perseguir los ideales de perfección inalcanzables, a los que parece ser que todo mundo quiere llegar.  Desde la persona con la que decidimos estar, la profesión que decidimos ejercer, hasta dónde, cómo y con quien decidimos invertir lo más preciado que tenemos que es el tiempo.

 La comparación es la peor forma de autoagresión que te puedes hacer a ti mismo. Esta compulsión tóxica que tenemos nos devalúa internamente de forma que dejamos de reconocer nuestro sentido verdadero del “self”, y es ahí cuando muere la autenticidad, y con ella tu amor propio. El amor que te tienes a ti mismo, es tu concepción o “schema” de lo que entiendes por amor. Si este es en base a una compulsión inconsciente o búsqueda de validación, el mundo exterior responderá inconscientemente de la misma forma hacia a ti.

“Conocernos”; entender nuestro “self”. Llegar a ello toma dedicación, toma tiempo y sobretodo, atrevernos a cambiar el foco hacia adentro. A soltar lo que nos sostiene superficialmente, y dar pie a la seguridad que adquieres al ser responsable de tu propia felicidad, retomando el poder de ti mismo. Reaprender lo que es gozar. Disfrutar.

 El amor propio no es estar orgulloso de tu red social, pertenencias materiales, puesto de trabajo, sueldo, persona con la que eliges compartir tu vida, status social, etc. Todas esas son máscaras baratas y mecanismos de defensa que esconden a lo que tanto le tienes miedo. Al aceptar finalmente que la realidad de ti no es lo que pretendes ser, sino lo que hay detrás.

Todos tenemos una historia, con errores e imperfecciones, algunos más grandes que otros, pero finalmente las emociones se viven igual. El ideal de perfección es una ilusión. Hoy lo único que es real, es la persona que está aquí sentada leyendo esto, producto de esa historia. La verdadera naturaleza del ser humano es la vulnerabilidad. La eterna búsqueda del reconocimiento y aceptación de tu imperfección única. Esa es la autenticidad, y el amor propio nace invariablemente de ella. No puedes amar una máscara.

No puedes amar una máscara.

Tú, ¿Qué máscaras crees llevar?
¿Qué máscara has dejado ya atrás?

-Claudia Verónica Martínez

Este artículo que comparto el día de hoy es producto de mi amiga, colega y compañera de maestría; que conozco desde hace algunos años. Compartimos el gusto por muchas teorías, enfoques y técnicas psicodinámicas. Espero puedan comentar qué les parece.

 

Es transformar el significado

“Aunque logres ocultar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia. La historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo.”

-Murakami

He perdido la cuenta de las ocasiones en que me han preguntado qué se tiene que hacer para avanzar en la vida y olvidar los malos y dolorosos momentos. No, no, no. Embrace them. Te han hecho quien eres hoy. No es olvidar, es transformar su significado, el significado que tú le otorgas. El significado que tú te otorgas.

-Blueberry

Divagando: La consciencia no siempre es suficiente

Me preguntaron cuál era el sentido de saber y ser consciente de nuestras dificultades más subyacentes, de todas esas inseguridades, de nuestros comportamientos irracionales y automáticos.

Pensé…

Pareciera que no tuviera sentido, el saberlo no lo quita, no lo hace menos ni nos cambia. ¿Cuál podría ser el objeto de ello? Quizá, solo quizá, ser conscientes para prevenir.

Hay cosas que están tan arraigadas a nosotros, que la conciencia no es suficiente para cambiarlo. Sin embargo, si tenemos presente esas determinadas formas de funcionar de nosotros mismos, quizá, solo quizá, podemos anticipar el comportamiento y sustituirlo por otro.

Solo nos queda aceptarnos a nosotros mismos, y tratar de hacer lo mejor con lo que tenemos, no más, no menos…

-Blueberry