Microrelato: habría que arriesgarse

Los años le habían enseñado a disimular terriblemente bien.

Era la contradicción en la conciencia. El deseo se trasmitía como indiferencia. La irrefutable necesidad de hacerse presente y ganarse ese privilegio, y la racionalidad que sugería alejarse… porque nadie está listo para el rechazo, porque nadie se arriesga de aquella forma.

Si. Definitivamente un muro intangible que separaba. Palabras formales y directas, seleccionadas cuidadosamente para no sugerir cualquier cosa que su mirada no pudiera ocultar. Un poco de indiferencia, un poco de seriedad y cuasi apatía.

¿Que tenían esos ojos? A veces no ocultaban bien.

Quizá en un momento de locura, hubiera dejado de pensar tanto y simplemente hubiera actuado. Ni siquiera habría que decirlo, porque ambos lo advertían. Un abrazo, tres besos. No soltarse.

Pero aquello solo ocurría en las películas malas que nada tienen que ver con la realidad.

Habría que arriesgarse tal vez.

Blueberry

Se estaba bien así

Estaba bien. Siempre terminaba bien. Se quedaría una vez más con un montón de libros y suspiros que concluirían al amanecer. Con expectativas que no encontrarían fin y no tendrían más remedio que mutar.

Estaba bien. Siempre se las arreglaba encontrando respuestas lógicas que calmaban la realidad y ayudaban a analizar las tormentas. Al menos, por unos instantes. Al menos, acompañada de café y letras.

Se estaba bien así.

-Blueberry

En 25 años solo queda aprender

Hace tantos días y tantos años todo estaba de cabeza… y por varios segundos pensé que siempre sería así… Baja la esperanza y asumimos las cosas. Pero, no nos damos cuenta que, incluso sin la intención, vamos mejorando de alguna u otra forma. El cambio nunca se ve mientras lo vivimos y somos parte de ello. Pero al mirar atrás, al recorrer todos los años, entonces sí vemos la abismal transformación. Y nos cuesta casi aceptarlo…

Hacer tantos años que todo estaba de cabeza, mis pensamientos, mis sentimientos. No diré que me iba terriblemente mal, pero tantas cosas no encajaban. Hoy es diferente. No fue un cambio drástico ni mucho menos mágico. Me tomó tiempo, esfuerzo y tantas lágrimas como risas. Tengo la completa seguridad que, si mí yo de la infancia me viera hoy, al día de cumplir 25 años, no me reconocería. Y quizá, solo quizá, soltaría un par de suspiros. Suspiros de emoción y orgullo, suspiros de esperanza… Todo lo que necesitaba en aquel entonces. Todo lo que alguna vez me dijeron que no era cierto… y tuve que comprobar que sí lo era.

Porque al final, hoy todo está mejor, incluso cuando no todo es perfecto y hay dolor a ratos. Porque al final, en 25 años solo he aprendido que siempre tenemos la capacidad de mejorar(nos), aun cuando nos aferramos a lo contrario. Aun al aferrarnos que esta vida no mejorará, que el mal tiempo no tendrá fin… La realidad es que hasta Sábato entendió que La Luz siempre se llegará, tarde o temprano.

Porque en 25 años, me he convertido casi en todo lo que algún día necesité… Habrá tantas cosas más en los próximos años, siempre lo hay. Sin embargo, hoy es suficiente. Hoy (me) soy suficiente.

Happy 25 birthday…

-Blueberry

El cambio viene del proceso interno

Decidir cambiar es una cosa. Quizá es el primer paso, pero el primer paso de un montón más.

Un cambio involucra el rompimiento de un patrón de comportamiento y pensamiento, el cual jamás es fácil. Involucra vernos a nosotros mismos, muy adentro, y ver aquellas partes que tratamos de ocultar. Un cambio no siempre es un proceso fácil, involucra compromiso, tiempo, e incluso dolor. Un dolor que siempre valdrá la pena.

Finalizar por completo una etapa e iniciar una nueva. Y eso, por más fácil y bonito que se escuche, no siempre es fácil es fácil.

(Síganme en mis nuevas páginas en Facebook e Instagram, donde estaré subiendo frases cortas!)

Blueberry

Reflexión: ¿Quién crees que debes ser?

¿Quién crees que debes ser?

Veníamos en blanco, en un mundo que aparentaba orden en el caos. Las reglas e ideales no estaban dentro de nosotros, se fueron metiendo, poco a poco, conforme los años pasaban y fuimos creciendo. Nos lo dijeron, lo creímos. Lo aceptamos.

Hoy, después de todos estos años de vida, piensa:

¿Qué es todo aquello que siempre has creído que debes ser o lograr?

Será un ideal de madre o padre perfecto. O quizá llegar a un trabajo y remuneración increíble, una posición socioeconómica determinada.

Será quizá sentir que debes llegar a ser ‘alguien’ en la vida, o tener cientos y cientos de amigos para disfrutar de la aceptación y validación.

Será pensar que tienes que tener el cuerpo perfecto, según los estándares absurdos de la sociedad contemporánea; o viajar por todo el mundo e infundir una ‘admiración’ superflua.

¿Ser el hijo, hermano, compañero, amigo,  pareja perfecto o perfecta?

Piensa, ¿qué es todo aquello que aspiras en convertirte, o que debes de cumplir día a día para cumplir con los estándares establecidos por ti mismo (tus padres o la sociedad misma? Es bueno desear crecer, pero es fácil caer en un Yo Ideal rígido e insuperable, cuya realidad incluso pudiese estar establecido por reglas que jamás fueron nuestras… Si nuestras expectativas establecidas por nuestro Yo Ideal, son rígidas y no son compatibles con la realidad objetiva, la frustración inundará…

¿Quién te dijo que debías ser así?

¿Quién te dijo que eso te haría más?

 

-Blueberry