Quizá

Quizá en otros sueños todo sea diferente. Quizá los diálogos salgan como los anticipamos y los abrazos se acomoden naturalmente.

Quizá en otros sueños no tengamos porqué defendernos contra la amargura. Quizá en otro tiempo no nos defendamos con fantasmas que parezcan no desaparecer.

Quizá en otros sueños solo nos quede ser…

El error

Encontró el error.

Había sido siempre lo mismo, el miedo que le paralizaba y le impedía hablar. Explicar todos esos miedos y preocupaciones irracionales en la piel, que, aún siendo consciente de ello, seguían pesando.

Se ahogó con las palabras que siempre soñó decir. Siempre esperando el momento adecuado. Nunca haciéndolo.

Quería pensar que entendía de donde venía ese miedo a verbalizar, incluso lo positivo, sus deseos, sus esperanzas.

Pero ello ya no le servía.

Seguiría siendo espectador. Siempre de lejos, siempre en deseo…

Y resultó así

A veces defenderse tanto contra ese miedo tan grande que no para de existir… hace realidad el dolor del que supuestamente tratamos de evitar.

Cuidamos tanto alejarnos del dolor, que la misma inacción hace lo suyo.

No moverse también lleva la cuenta.

B

De tus recuerdos

Tanto tiempo perdido en buscar y definir explicaciones, cuando a veces solo basta hablar de los recuerdos, incluso de aquellos imaginarios.

Platicar de los fantasmas que generamos, aún sin ser conscientes de ello.

Aceptar las sensaciones que quedaron debajo de la piel y de las cuales quizá aún no seamos capaces de escapar.

Ahora, háblame de tus recuerdos…

Microrelato: habría que arriesgarse

Los años le habían enseñado a disimular terriblemente bien.

Era la contradicción en la conciencia. El deseo se trasmitía como indiferencia. La irrefutable necesidad de hacerse presente y ganarse ese privilegio, y la racionalidad que sugería alejarse… porque nadie está listo para el rechazo, porque nadie se arriesga de aquella forma.

Si. Definitivamente un muro intangible que separaba. Palabras formales y directas, seleccionadas cuidadosamente para no sugerir cualquier cosa que su mirada no pudiera ocultar. Un poco de indiferencia, un poco de seriedad y cuasi apatía.

¿Que tenían esos ojos? A veces no ocultaban bien.

Quizá en un momento de locura, hubiera dejado de pensar tanto y simplemente hubiera actuado. Ni siquiera habría que decirlo, porque ambos lo advertían. Un abrazo, tres besos. No soltarse.

Pero aquello solo ocurría en las películas malas que nada tienen que ver con la realidad.

Habría que arriesgarse tal vez.

Blueberry

Se estaba bien así

Estaba bien. Siempre terminaba bien. Se quedaría una vez más con un montón de libros y suspiros que concluirían al amanecer. Con expectativas que no encontrarían fin y no tendrían más remedio que mutar.

Estaba bien. Siempre se las arreglaba encontrando respuestas lógicas que calmaban la realidad y ayudaban a analizar las tormentas. Al menos, por unos instantes. Al menos, acompañada de café y letras.

Se estaba bien así.

-Blueberry

En 25 años solo queda aprender

Hace tantos días y tantos años todo estaba de cabeza… y por varios segundos pensé que siempre sería así… Baja la esperanza y asumimos las cosas. Pero, no nos damos cuenta que, incluso sin la intención, vamos mejorando de alguna u otra forma. El cambio nunca se ve mientras lo vivimos y somos parte de ello. Pero al mirar atrás, al recorrer todos los años, entonces sí vemos la abismal transformación. Y nos cuesta casi aceptarlo…

Hacer tantos años que todo estaba de cabeza, mis pensamientos, mis sentimientos. No diré que me iba terriblemente mal, pero tantas cosas no encajaban. Hoy es diferente. No fue un cambio drástico ni mucho menos mágico. Me tomó tiempo, esfuerzo y tantas lágrimas como risas. Tengo la completa seguridad que, si mí yo de la infancia me viera hoy, al día de cumplir 25 años, no me reconocería. Y quizá, solo quizá, soltaría un par de suspiros. Suspiros de emoción y orgullo, suspiros de esperanza… Todo lo que necesitaba en aquel entonces. Todo lo que alguna vez me dijeron que no era cierto… y tuve que comprobar que sí lo era.

Porque al final, hoy todo está mejor, incluso cuando no todo es perfecto y hay dolor a ratos. Porque al final, en 25 años solo he aprendido que siempre tenemos la capacidad de mejorar(nos), aun cuando nos aferramos a lo contrario. Aun al aferrarnos que esta vida no mejorará, que el mal tiempo no tendrá fin… La realidad es que hasta Sábato entendió que La Luz siempre se llegará, tarde o temprano.

Porque en 25 años, me he convertido casi en todo lo que algún día necesité… Habrá tantas cosas más en los próximos años, siempre lo hay. Sin embargo, hoy es suficiente. Hoy (me) soy suficiente.

Happy 25 birthday…

-Blueberry