De tus recuerdos

Tanto tiempo perdido en buscar y definir explicaciones, cuando a veces solo basta hablar de los recuerdos, incluso de aquellos imaginarios.

Platicar de los fantasmas que generamos, aún sin ser conscientes de ello.

Aceptar las sensaciones que quedaron debajo de la piel y de las cuales quizá aún no seamos capaces de escapar.

Ahora, háblame de tus recuerdos…

No eran fantasmas

No había fantasmas, nunca existieron.

Los confundimos con nuestra sombra y con las partes de nosotros mismos que nos negamos a ver.

No había malos recuerdos, solo recuerdos.

Los confundimos con nuestros conflictos que no logramos reorganizar dentro de nosotros.

Siempre fuimos nosotros.

Era tan solo un reflejo.

Microrrelato: El recuerdo no se erradica

Quería ir en contra de la naturaleza. Luchar contra la condición humana y obligarse a olvidar, en un mundo hecho de recuerdos e historias.

No era más que una fantasía que se había idealizad a lo largo del tiempo y de los años entre las personas: el dese de olvidar, de soltar y hacer desaparecer todo lo malo y que jamás ayudó, quedarse con los buenos momentos de sonrisas y risas.

Pero lo que pasó realmente sucedió y afectó. Las memorias no desaparecerían, sus rostros, las palabras dichas y no dichas, los suspiros ya eran parte de su historia. Sería confuso y aterrador actuar como si nada, ofreciendo sonrisas y palabras que no sabrían a completa sinceridad. Los besos, quedarían en la superficialidad.

A veces la culpa también lo acompañaba, la crítica a sí mismo y el odio a todas las circunstancias pasadas. El coraje… ¿Qué más le haría a todo eso?

Pero el recuerdo no se erradica por completo. Porque lo que vivimos es parte de nosotros, inmutable. No podemos dejar de sentir los sentimientos incómodos, pero podemos llegar a sentirlo menos,

Las respuestas no salvan

Perdemos tiempo buscando una forma de escapar, de liberar(nos).

Las respuestas no nos salvan del pasado. Nada lo hace…

No habrá más remedio que aceptar, que reconciliarse con nuestra historia y con nosotros mismos.

Tolerar que, por más que lo imaginemos y lo suspiremos, las expectativas se mantendrán muchas veces dos pasos por delante de nuestros ojos.

Quizá podamos hacer algo, quizá no.

La historia no cambia, pero sí cómo lo entendemos y qué hacemos, o no, para no repetirlo.

Blueberry

Somos historias en proceso

Al final, somos las historias que somos capaces de narrar sobre nosotros mismos, sobre lo que hemos vivido y lo que nos ha tocado enfrentar. Sobre lo que han hecho de nosotros y hemos, o no, aceptado. Somos el resultado de la forma en que hemos llegado a entender nuestras vivencias subjetivas.

-Blueberry

Bastaba con ver

Pero cualquiera en su sano juicio hubiese tardado tan solo algunos segundos para saber que aquello era tan solo mera apariencia. Bastaba con verle de verdad y comprender…

Comprender que muchas veces los ojos dicen más que una sonrisa y una postura. Que el silencio también esconde anhelos y algunos miedos. Que la seguridad muchas veces es inseguridad mal camuflajeada.

Siempre había más. Al menos por momentos..

-Blueberry

El cambio viene del proceso interno

Decidir cambiar es una cosa. Quizá es el primer paso, pero el primer paso de un montón más.

Un cambio involucra el rompimiento de un patrón de comportamiento y pensamiento, el cual jamás es fácil. Involucra vernos a nosotros mismos, muy adentro, y ver aquellas partes que tratamos de ocultar. Un cambio no siempre es un proceso fácil, involucra compromiso, tiempo, e incluso dolor. Un dolor que siempre valdrá la pena.

Finalizar por completo una etapa e iniciar una nueva. Y eso, por más fácil y bonito que se escuche, no siempre es fácil es fácil.

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Blueberry