Extracto de un libro que jamás escribiré

Tenía la certeza de una sola cosa en su vida, quería olvidarse de todo el universo entero, volverlo a inventar y hacerlo bien, mejor. Soñaba con comenzar de nuevo, lo anhelaba. Pero sabía que no era suficiente. Jamás era suficiente.

Aún no era fin de semana, pero no le importó, abrió una botella de vino y se sirvió una copa. Estaba ansiosa, estresada. Sentía que le faltaba el aire, tiempo, un poco de vida quizá. Se puso a caminar, dando vueltas en la sala de su casa, pensando, después tratando de detener sus pensamientos, distrayéndose, volviendo al principio de todos sus errores.

Volvió a servirse más vino. Bebió un poco más rápido. Pudo sentir cómo la ansiedad subía por todo su cuerpo, por sus brazos, su abdomen, su pecho. En ese instante, alguien tocó la puerta. ¡Por fin! Abrió la puerta y contuvo con toda su fuerza el impulso por abrazarlo. ¿Realmente lo quería abrazar? Quizá se trataba de la costumbre, del pensamiento que “así tenía que ser”. Quizá incluso en el fondo ni siquiera quería verlo. Lo miró a los ojos y se dio cuenta que estaba muy enojada con él, lo odiaba un poco, se odiaba a sí misma, al universo entero. Sí, era culpa del universo por haberla puesto ahí, por haberle puesto esas situaciones que, sencillamente, no tenía la capacidad de sobrellevar. ¿Alguien allá arriba la odiaba tanto, de verdad? ¿Por qué a ella, por qué siempre a ella?

Entraron los dos lentamente a la casa, se sentaron en los sillones que alguna vez habían escogido juntos tan alegremente. Ahora le parecían feos, de mal gusto. A ella jamás le habían gustado del todo, accedió a comprarlos al ver la emoción en su cara, nunca podía negarse con él. Nunca pudo. Pensó ahora en aquello. ¿Realmente así habían sido los cuatro años de su relación? Supuso que efectivamente así habían sido. Recordó la primera cita que tuvo con él. Ella esperaba con toda la emoción que su pequeño cuerpo le permitía experimentar. Él había tocado la puerta y lo primero que dijo es que irían a determinado lugar, a lo que a ella no le encantó del todo la idea. Pero no dijo nada. Lo había dicho con tal orgullo en su voz, como si hubiese hecho la gran “hazaña” de su vida por haber escogido el lugar más perfecto en el mundo para ellos dos.

-B

Divagando: la negación a la aceptación es más evidente

¿Tienes, por lo menos, una mínima conciencia sobre la contradicción entre tus ideales y el patrón de comportamiento que llevas en tu vida?

Y el síntoma se hace evidente… Y la negación a aceptar el síntoma como tal es más evidente.

 

¿Cómo dices que piensas que se debería llevar a cabo la vida? Está bien, somos libres de pensar lo que deseemos, de crear y transformar ideales sobre nuestro propio futuro. Pero la libertad también conlleva un proceso interno, no únicamente la realización de algo en el mundo externo, ajeno a nosotros mismos. Es la sintonía, el equilibrio. Todo se reduce al equilibrio, ¿no es así?

Tus ideales ahí están, algo claros, algo definidos. Pero entonces vemos tus acciones, tu comportamiento, lo que realmente haces al ignorar tu pensamiento. Se contradice todo. Ni siquiera entiendes lo que sucede en tu vida. Hay tantos síntomas psíquicos como somáticos (físicos). Pero de igual forma le encuentras una excusa, dada la incapacidad para verte a tí misma en el espejo.

Acusas al universo, a las circunstancias, a un sinnúmero de personas a tu alrededor. A mí. Tu hermana. Todo está mal, todo es terrible e irremediable, menos tú. Eso piensas.

Casi parece ridículo escucharlo desde fuera, dramático.

A un paso del delirio, de la fragmentación.

O bueno, quizá exagero.

-B

¿Qué interpretación haces?

“No es la realidad lo que causa el sufrimiento, sino la interpretación errónea que el paciente hace de ella, la idea, el fantasma que se forja a partir de conflictos crónicos que actúan sin que lo sepa”.

 

¿Has tomado conciencia de tu percepción? O bien, ¿has tomado en cuenta la percepción del Otro?

 

Divagando: Sobre soledad y “normalidad”

“Mi soledad no depende de la presencia o ausencia de gente… odio a quien roba mi soledad sin, a cambio, ofrecerme verdadera compañía.”

¿Por qué ven la soledad como un proceso lamentable, pero necesario, que se debe llevar para acercarse y entenderse a uno mismo, para resolver ciertos conflictos internos, y “cerrar ciclos”? La soledad como tal no existe, solo el sentimiento de soledad.

La soledad, a mi parecer, no tiene nada qué ver con la compañía o ausencia de alguien más. La soledad es un estado interno, resultado de una serie de procesos del desarrollo, que conformará parte de nuestro Self. Resultado también de introyecciones efectuadas de modo inconsciente e integraciones óptimas o, en su mayoría, no óptimas. ¿Algo así? Ando pensando en psicoanálisis….

Para el psicoanálisis, la soledad se da ante la angustia de una separación, y pérdida de un objeto (alguien amado). No es ante la ausencia de alguien, es ante su pérdida.

Creo que es un tema que ha llamado mi atención, alguien hizo un comentario al respecto… ¿Será necesario vivir determinado tiempo en “soledad” para poder encontrarse a uno mismo y llegar a reflexionar? Son temas increíblemente diferentes y que no necesariamente uno tiene que ver con el otro.

Analizando un poco más el término, me puse a leer un poco más sobre qué consiste, y cómo se va conformando un estado de soledad. Me enfoqué desde la perspectiva psicoanalítica, específicamente de Melanie Klein. Como es demasiado amplio el tema, generalizaré.

Durante los primeros años de vida, el niño desarrollará una relación con el objeto de amor (madre). El hecho de que se lleve a cabo una relación satisfactoria con la madre (no únicamente mediante la satisfacción de sus necesidades fisiológicas:comida) implicará un estrecho contacto entre el inconsciente de la madre y del niño. Esta relación constituye el principio de la más plena experiencia de ser comprendido.

Así en la vida adulta buscaremos comunicarnos y expresar nuestros sentimientos y pensamientos a alguien, con el deseo (insatisfecho e inconsciente) de que nos comprendan sin palabras (como sucedió con la madre). Dicho anhelo contribuye al sentimiento de soledad y deriva de la vivencia depresiva de haber sufrido una pérdida irreparable. (Como lo que escribí en la entrada sobre Depresión)

Así bien, Klein hablará sobre la soledad como estado interno por la insatisfacción de no ser comprendido (y no únicamente mediante el habla, sino sobre un estado no-verbal).

El anhelo de comprenderse a sí mismo se encuentra también ligado a la necesidad de ser comprendido por el objeto bueno internalizado (El objeto de nuestro deseo, quizá, en la vida adulta).

Según Klein, la soledad también surge (ya en la vida adulta) como un problema de integración. La soledad puede nacer de la convicción de que no se pertenece a ninguna persona, o grupo. Claro que hay un significado mucho más profundo. Se vive con la sensación de que no se dispone de ciertos componentes de sí mismo. La sensación de que uno no se pertenece a sí mismo, ni por lo tanto a nadie más.

Hay más, es toda una teoría que difícilmente comprendo el aspecto general. Yo creo que somos capaces de llegar a un punto en el que, si nos aceptamos a nosotros mismos, si tenemos bien determinado quién somos, ¿por qué vamos a tener la necesidad (en una medida muy grande) de ser comprendidos si sabemos quienes somos y que todo lo que pasa por nuestra cabeza está bien?). Siempre habrá necesidad de comprensión, es un aspecto básico. Pero la medida en que se de dicha necesidad es lo importante y lo que hará la determinante.

El término “soledad” utilizado sin la explicación psicoanalítica,  en el aspecto cotidiano, es diferente.  Quizá se refiere a la capacidad de saber estar solo en un momento determinado, de no depender siempre de alguien más. Es bueno estar solo, saber estarlo y sentirse bien al respecto. Sentirse solo es otro aspecto. Y tampoco está mal, son aspectos normales de la vida. Lo importante es aprender a sobrellevarlos.

Alguien importante me preguntó si necesitaba un tiempo para… estar sola y conocerme a mí misma “sola”. Creo que la presencia o ausencia de alguien es irrelevante. Es un proceso interno, finalmente. Algo así.

-B

 

 

 

¿Ya te volviste tú?

¿Ya te mezclaste entre la realidad y los sueños?

¿Ya escuchaste tu fantasía en el viento?

¿Ya cambiaste tu percepción sobre tu alrededor y la volviste a construir?

¿Ya cerraste los ciclos y los deshiciste frente a ti?

¿Te has desecho y has visto tu figura en la lluvia?

¿Ya escuchaste los ecos de tu pasado inexistente?

¿Ya te pusiste un sentido?

¿Ya te has ido y te has vuelto a encontrar mil veces…?

¿Ya te volviste tú?