Microrrelato: La realidad no siempre encaja

Había vivido en la búsqueda de aquellos ojos que respondieran. Guiado con la idea insostenible de que algún día mirarían de vuelta. Creyendo, bastante convencido, de que el día llegaría y cambiaría todo. Y quizá así fue en algún punto, pero con el paso de los días y meses comprendió que no había sido en la forma que había imaginado. Porque la realidad no podía responder y satisfacer esos deseos narcisistas. Porque la realidad no siempre encaja. Y solo le quedaba pensar, ¿qué haría con todo lo que nunca pudo ser, con todo lo que dejó en sueños?

-Blueberry

Somos historias en proceso

Al final, somos las historias que somos capaces de narrar sobre nosotros mismos, sobre lo que hemos vivido y lo que nos ha tocado enfrentar. Sobre lo que han hecho de nosotros y hemos, o no, aceptado. Somos el resultado de la forma en que hemos llegado a entender nuestras vivencias subjetivas.

-Blueberry

Quizá basta releer(me)

Nos habíamos creído tan capaces de leer a las personas desde las primeras interacciones. Creímos entenderlos, explicamos su funcionamiento e incluso nos aventurarnos a dar cuasi-explicaciones.

Pero, como los libros, no había sido mas que una mera impresión vaga. Una introducción.

Las sutilizas nunca aparecen realmente hasta releerlos, hasta cachar las entre-líneas.

-Blueberry

Microrrelato: Vaivén

¿En qué momento todo lo sobrepasó?

¿Cuál fue el instante en que todo se enredó y posterior a ello creció sin un control, desbordando toda posibilidad?

Pensamientos obcecados que no permitían procesar mas, que resultaban en incapacidad para actuar. Ya no había ganas de nada, o quizá sí, pero fluctuaba con una profunda desesperanza.

Acentuó una ligera sonrisa y abrió su libro favorito. Era la mejor forma de distracción que conocía. A pesar de saber que ello no resolvería nada y jamás haría cambiar la realidad. Pero aquella vez el libro no sabía igual, parecía no tener sentido alguno, ya no ofrecía respuestas. Y pensó…

Recordó el primer día, aun se sentía tan cercano. Recordó las sonrisas y las risas que le supieron a tranquilidad desde el primer instante. Había sido todo tan natural, como si lo hubiera esperado. Un abrazo, tes besos, dos miradas…

A partir de ahí todo fue cambiando, y ni siquiera se había dado cuenta. Todo se había acomodado. “Click”. Algo encajó. La sensación de extrema estupidez al imaginarse algo tan precipitadamente, como los niños guiados por la fantasía y los impulsos, se fue con el paso de los días y los meses cuando aceptó que quizá ello era normal. Que quizá en ese contexto en específico tenía sentido, que quizá de esa forma se sentían los demás.

Se había creado tanto en tan poco. Tanto a pesar de encontrarse en un vaivén de pensamientos guiados a ratos por miedo e inseguridad, así como fantasías y expectativas. Un vaivén que finalmente les hizo ver… parcialmente.

Cayó en la trampa sin querer ver. Le fue fiel a una sombra que pensaba solo para sí… Quizá nunca despertó por completo.

¿En qué momento todo se revolvió? ¿En qué momento la historia se invirtió?¿En qué momento los ahogó el pánico y el hastío?

¿Las historias también cambian?

Levantó la mirada del libro que ya no le decía nada nuevo esta vez. Y vio aquellos ojos a lo lejos. “Click“. Un abrazo, tes besos, dos miradas…