Las respuestas no salvan

Perdemos tiempo buscando una forma de escapar, de liberar(nos).

Las respuestas no nos salvan del pasado. Nada lo hace…

No habrá más remedio que aceptar, que reconciliarse con nuestra historia y con nosotros mismos.

Tolerar que, por más que lo imaginemos y lo suspiremos, las expectativas se mantendrán muchas veces dos pasos por delante de nuestros ojos.

Quizá podamos hacer algo, quizá no.

La historia no cambia, pero sí cómo lo entendemos y qué hacemos, o no, para no repetirlo.

Blueberry

Hasta comprender

… hasta llegar al punto de comprender que la forma en que alguien lastima, tiene que ver probablemente con su dolor y el miedo que ha cargado durante cierto tiempo, que no siempre es intencional y que quizá, solo quizá, tenga que ver con sus estrategias para afrontar su realidad.

… que el comportamiento que observamos no es lo que define a alguien como persona, y que ello es el mero resultado de un sinfin de procesos y atribuciones que van más allá como para resumirlo en una sola explicación o justificación.

… que las personas hacen cualquier cosa con tal de ocultar hasta la percepción de una situación potencialmente dolorosa, ya sea real o imaginaria, y que algunas veces ello resulta hasta en indiferencia a los ojos del otro.

… y sin querer algunos alejan como protección, sin pensar que las aclaraciones aveces amortiguan…

No era indiferencia lo que reflejaba, era la estrategia que usaba para ocultar algo más complejo… o al menos eso quise comprender

-Blueberry

Bastaba con ver

Pero cualquiera en su sano juicio hubiese tardado tan solo algunos segundos para saber que aquello era tan solo mera apariencia. Bastaba con verle de verdad y comprender…

Comprender que muchas veces los ojos dicen más que una sonrisa y una postura. Que el silencio también esconde anhelos y algunos miedos. Que la seguridad muchas veces es inseguridad mal camuflajeada.

Siempre había más. Al menos por momentos..

-Blueberry

Divagando: Estás fragmentado

Estas completó. Lo sé. Todos lo estamos. Pero ello no lo es todo ni el final de esta historia.

Pasó el tiempo, y aquel contexto en el cual estabas dentro te llevó a separar, casi sin advertirlo, fragmentos de todo lo que te conformaba. Sin darte cuenta, aprendiste a mostrar fragmentos de ti, aquellos más favorables, admirables y positivos; fragmentos quiméricos que buscaban despertar una pseudoadmiración en los otros. Una imagen de ti que sugería mostrar una vida impecable, ficticia.

Una perfección que jamás existió. Un deseo infinito de conformarte solo de aquellos fragmentos, de mostrar una felicidad distorsionada y utópica, que tarde o temprano, no logrará inmovilizar el resto de aquellos fragmentos que jamás se pudieron negar.

Ocultaste el resto de la imagen, el resto de los fragmentos que no pudiste aceptar de ti mismo, el resto de los fragmentos que sentiste debiste enterrar. Ocultaste aquello que consideraste te hacía imperfecto, la culpa que esto generaba. Ocultaste el abatimiento que aveces llegaba, el vacío y la necesidad desesperada por llenar algo que nadie más tenía por qué llenar. Ocultaste el afecto negativo, el afecto negativo que aquella sociedad escindida te mostró estaba mal en ti.

Aprendiste a mostrar ciertos fragmentos en ciertas situaciones, con determinadas personas. Sí, estas completo, pero también estas fragmentado.

Debatido entre el deseo de mostrar una vida pseudoperfecta, y el conflicto interno ante la imposibilidad de una integración de tu Yo real.

No estamos aquí para ser perfectos, estamos aquí para ser reales.

No tienes por qué ser perfecto, no tienes por qué hacer ver en los demás que todo está bien, no tienes por qué incitar a que los demás crean esa supuesta superioridad y vida utópica.  Una exigencia hacia uno mismo que jamás tendrá fin. Una exigencia, donde el único afectado eres tú, porque las exigencias jamás se saciarán.

Venimos aquí para sentir, y ser reales, con todas las implicaciones que ello conlleva.

(Síganme en mis nuevas páginas en Facebook e Instagram, donde estaré subiendo frases cortas!)

 

-Blueberry

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Divagando: No idealices tu pasado

En qué momento pasó el tiempo, que te atrapó en una idea que te obligó a cerrar los ojos a toda realidad que te envolviera.

Era la costumbre de aferrarse a imágenes idealizadas de un pasado ya ambiguo.

El vicio de vivir anhelando una historia ya muy lejana. La idea de lo que fue.

La certidumbre de algo que se creó en la imaginación, de aquello que sucedió hace tiempo tan diferente. Se transformó y adaptó a un ideal que jamás se repetiría, porque jamás existió como tal.

No. No deseas siquiera ese pasado. Quizá, solo quizá, es el anhelo de lo creado en tu imaginación, de lo que te salva contra un presente vacío.

-Blueberry

Divagando: La consciencia no siempre es suficiente

Me preguntaron cuál era el sentido de saber y ser consciente de nuestras dificultades más subyacentes, de todas esas inseguridades, de nuestros comportamientos irracionales y automáticos.

Pensé…

Pareciera que no tuviera sentido, el saberlo no lo quita, no lo hace menos ni nos cambia. ¿Cuál podría ser el objeto de ello? Quizá, solo quizá, ser conscientes para prevenir.

Hay cosas que están tan arraigadas a nosotros, que la conciencia no es suficiente para cambiarlo. Sin embargo, si tenemos presente esas determinadas formas de funcionar de nosotros mismos, quizá, solo quizá, podemos anticipar el comportamiento y sustituirlo por otro.

Solo nos queda aceptarnos a nosotros mismos, y tratar de hacer lo mejor con lo que tenemos, no más, no menos…

-Blueberry

Divagando: Qué quimérico

Qué fácil y simple sería que todo dependiera simplemente de querer algo, de tener esa disposición y desearlo con todo nuestro ser. Qué utópico, qué quimérico… Qué irreal.

Lo he dicho, lo repito, y lo volveré a repetir cuantas veces sea necesario, (me) (te) sea necesario. El optimismo no es suficiente, ser positivo no es la solución. ¿Hasta qué punto llegará la delgada línea entre optimismo y negación de la responsabilidad propia, de una retirada de la realidad?

Uno no se levanta un día decidiendo ser y vivir feliz. Así, sin más.

Uno no decide un día cambiar y hacer las cosas mejores, de reír, beber y disfrutar. Qué simplista, qué inmaduro, qué reduccionista. 

Aquello es algo más complejo y profundo. Viene de un proceso de comprensión, de entendimiento, pero sobretodo, de confrontación con uno mismo. No se trata de la actuación ni apariencia, va más allá…

Un vacío no se llena, se comprende, se analiza el simbolismo…

-Blueberry